La consagración de 'los Kikos'

El Vaticano aprueba los estatutos del movimiento católico fundado por Kiko Argüello, con millón y medio de fieles


Juan Pablo II ha legalizado dentro de la Iglesia católica la situación del Camino Neocatecumenal, movimiento neoconservador católico iniciado hace 40 años por Kiko Argüello en una chabola de Vallecas, entre toxicómanos y prostitutas, y que ahora agrupa a más de 1,5 millones de fieles. Por el nombre de su fundador, son conocidos como los kikos.

El 28 de junio el Papa reconoció y aprobó oficialmente los estatutos de este movimiento religioso. Para los sectores eclesiásticos más progresistas, la oficialización de este itinerario religioso supone un paso atrás en la actualización y adaptación de la Iglesia a los tiempos que corren, y entienden la medida del Vaticano como una regresión hacia la doctrina católica más reaccionaria y fundamentalista.

En 1964, Kiko Argüello lo dejó todo. Por aquel entonces tenía 25 años y pegó un giro de 180 grados a su vida. Experimentó una profunda conversión religiosa, según afirma, tras escuchar la palabra de Dios, y se lanzó a evangelizar el mundo.

Argüello era primogénito de cuatro hermanos, de padre militar y estudiaba Bellas Artes en la escuela de Madrid. Cuando hizo el petate y abandonó el piso de la familia, en la céntrica calle Blasco de Garay de Madrid, dijo adiós a una vida de clase media. Se embarcó en una aventura desconocida, pero ni siquiera tuvo que salir físicamente de Madrid.

'Se instaló en una chabola de Vallecas, en el barrio de Palomera Alta, y allí comenzó a anunciar la palabra de Dios entre toxicómanos, borrachos y prostitutas', explicó el viernes un miembro del Camino Neocatecumental, en el centro oficial de la misma calle de donde partió Argüello. En las chabolas, Kiko conoció a Carmen Hernández, licenciada en teología y química, una monja que iba buscando voluntarios para catequizar en Bolivia. Carmen y Kiko comenzaron así su recorrido juntos.

Año tras año, numerosos fieles han seguido los pasos de los fundadores. Lo que comenzó con dos toxicómanos en una infravivienda de apenas tres metros cuadrados, ahora se ha convertido en un movimiento religioso con sucursales repartidas por los cinco continentes y con alrededor de un millón y medio de seguidores.

Ese camino de los neocatecumenales ha sido largo hasta que el mes pasado lo reconociera oficialmente el Vaticano, pero este movimiento neoconservador católico cuenta ya con 16.700 comunidades: 8.000, en Europa, 7.300 en el continente americano (de Denver o Nueva York, en Estados Unidos, a Paraguay); 800 en Asia (sobre todo en India y Japón); 600 en África (Camerún, Egipto...) y asimismo en Australia y Nueva Zelanda. El Camino Neocatecumenal está hoy presente en 105 países y en unas 5.000 parroquias.

Suma y sigue. Este movimiento católico cuenta actualmente con 46 seminarios, denominados Redemptoris Mater, con más de 1.200 seminaristas dedicados a captar y seleccionar nuevos miembros itinerantes para la evangelización.

El Camino es largo hasta que los iniciados llegan al final. Pueden tardar entre 20 y 30 años en recorrerlo y tienen cinco paradas obligatorias: el kerygma, el precatecumenado, el catecumenado postbautismal, la elección y renovación de las promesas bautismales y la llegada al destino final, la familia de Nazaret.

El Camino no se recorre sin ayuda. La Fundación Familia de Nazaret para la Evangelización Itinerante es una organización paralela creada 'con el fin de atender las necesidades de los itinerantes por el mundo,' explica don Manuel, tesorero de la Fundación y miembro del Camino. 'Esto no es una ONG. Aquí hay gente que dona sus bienes, joyas, coches,... pero siempre de forma voluntaria. Hay una gran austeridad dentro del Camino, pero tambien una gran libertad. Si alguien se quiere comprar un Ferrari, nadie se lo va a prohibir, y tampoco si se lo quiere dar a los pobres. Pero aquí no se obliga a nadie a dar nada', asegura. 'No somos moralistas, somos apolíticos, y prueba de ello es que en el Camino hay desde toxicómanos y prostitutas, enfermos de sida, el desecho de la sociedad, y hay también médicos, abogados y hasta un obispo español, que no voy a decir quien es', explica. 'Nuestra única dedicación es anunciar la buena noticia, que Cristo ha resucitado', añade el tesorero neocatecumenal.

'La aprobación de los estatutos por parte del Papa es una especie de andamio que nos sirve para construir el edificio. Más que para nosotros, sirve para los obispos y los párrocos, para que vean que la Iglesia nos ha reconocido como un camino oficial' concluye don Manuel.

La vertiente progresista de la Iglesia católica califica el Camino Neocatecumenal como 'un movimiento reaccionario, neoconservador', según afirma el teólogo Juan José Tamayo, quien interpreta la aprobación de los estatutos del Camino por parte del Vaticano como 'una maniobra del Papa para ejecutar su estrategia de confesionalizar la sociedad, de otorgar un sesgo cristiano a las entidades civiles'. 'Intentan lo mismo en el mundo de los medios de comunicación, de la educación, en todo tipo de trabajo. La oficialización del camino les va a servir para captar más fieles, más parroquias, y así seguir extendiendo su tela de araña', concluye Tamayo.

Miles de jóvenes católicos españoles viajarán a Canadá con ocasión de la visita del Papa, del 23 al 30 de julio. Muchos serán del Camino Neocatecumenal, que tiene en Juan Pablo II a su más firme valedor.

JUAN FRANCÉS | Madrid