
Bendito eres Tú, Padre Santo,
Dios nuestro, Rey eterno,
qué en tu infinita bondad
has enviado al mundo
tu Hijo querido.
Tú lo has confiado
en su crecimiento humano
al Sagrada Familia de Nazareth,
a la siempre Virgen María
y San José, su esposo,
lo cuidaban y lo educaban
para hacerlo llegar a la edad adulta
y cumplir Tu misión de salvación
para todo el género humano.
Tú, que en tu solicitud celeste
has mirado con bondad
la fe extraviada de muchos hijos,
has suscitado estas familias
en el Camino Neocatecumenal,
para que, siguiendo las huellas
de la Familia de Nazareth,
puedan convocar a los hombres a "una escuela nueva",
a un camino de crecimiento bautismal,
dónde, siervos y sacerdotes
de tu Santa Iglesia,
puedan alcanzar aquella estatura de fe
qué les permita de vivir
según Tu voluntad.
(extendiendo las manos)
Manda sobre estas familias, o
Padre,
tu Espíritu Santo que las sustente
en aquellas naciones dónde tú las mandas,
para que, entre los pobres, puedan vencer
cada tentación del demonio y, llenas de alegría,
conduzcan a nuevos hijos
qué canten para siempre tus alabanzas.
Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.