MONASTERIO
NTRA. SRA. DE LA PIEDAD
C/ Pastores, nº 1
34005 PALENCIA
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¡La paz de Cristo Resucitado reine en vuestros corazones y la transmitáis a quien os rodea! Mi nombre es Sor Maria de Jesús, y soy dominica en el Monasterio Nuestra Señora de la Piedad de Palencia, desde hace algo más de siete años.
Estuve caminando en la Parroquia de Sta. María Magdalena de Valladolid, hasta el paso de la Traditio.
La historia de mi vocación puede decirse que comienza a raíz de hacer el segundo escrutinio. Por aquellos entonces, me encontraba algo inquieta, pues otras chicas de mi Comunidad ya tenían más o menos idea de lo que el Señor quería de ellas. Pero yo no encontraba "mi lugar".
La pregunta inocente de mis catequistas: «¿Nunca has pensado ser monja?» me pilló totalmente de sorpresa, y la respuesta fue inmediata y rotunda: «No». Pero el Señor tenía otros planes para mí. Me invitaron a ir a la peregrinación de Czestochowa y, en el tiempo que quedaba hasta entonces (faltaban aún cuatro meses), pedir al Señor abriera mi corazón para lo que Él quisiera. La verdad es que mi corazón estaba bastante inquieto con la cuestión... En dicha Peregrinación me levanté, convencida de que el Señor me quería para Él. Al cabo de un año, hice una experiencia en el Monasterio del que hoy formo parte.
Y a partir de entonces comenzó el combate, la lucha y rebeldía contra lo que sabía era voluntad de Dios, y lo que yo, humanamente, deseaba. Terminé la carrera universitaria de Informática, empecé a salir con un chico, también del camino, busqué (y encontré) un buen trabajo y con mucho futuro, e incluso tuve la oportunidad de vivir independientemente de mis padres, cosa que me daba una libertad de movimientos mucho mayor. Todo ello con el afán de acallar, si se puede hablar así, la vocación a la que el Señor me llamaba.
Exteriormente, nadie hubiera dicho que yo iba a terminar en un convento, aunque la batalla en mi corazón era durísima. El Señor me estaba haciendo ver hasta dónde podía yo llegar con mis solas fuerzas. La rendición llegó, por fin. Un día, al llegar a la oficina, me sentí totalmente fuera de lugar, luchando por algo que no tenía sentido, y sabiendo que "mi sitio" era totalmente otro.
En ese mismo momento, di gracias a Dios por mi vocación, y entonces la PAZ llegó a mi corazón. Después vinieron otro tipo de combates: con la familia, sobre todo, que no entendía mi decisión de abandonar todo y "encerrarme" en un convento a los 25 años, y un brillante futuro por delante. Pero la alegría de cumplir la voluntad de Dios, me fortalecía, y era capaz de romper con todo.        
Hoy, después de este tiempo en el Monasterio, puedo comprender aquellos deseos de tener muchos hijos: el entregar mi vida para apoyar la Evangelización, precisamente en la Orden de Predicadores fundada por Santo Domingo, hace que me sienta madre espiritual de muchos hermanos que sufren en el mundo, y necesitan de mi oración para que la salvación de Jesucristo llegue también a sus vidas.
Mi oración se dirige diariamente al Señor, intercediendo por todos los jóvenes que sienten su llamada y tienen miedo a seguirla. Por propia experiencia sé lo que atrae el mundo, y lo que se sufre intentando evadir la voluntad del Señor. Pero también sé, por la misma experiencia, que Jesucristo es el único que puede colmar el ansia de amar y ser amada, dar la verdadera libertad y constituir la única y verdadera riqueza.
Si estas líneas han llegado a ti, y el Señor te llama a dejarlo todo por él, te animo a no tener miedo de abrazar a Cristo como el amor de tu vida, porque son "dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre".
Nuestro Monasterio está abierto a quienes deseen dedicar unos días a la oración, y el silencio, compartiendo nuestra Liturgia diaria.
De igual forma, si te interesa saber más sobre nuestro modo de vida, o quieres hacer cualquier otra pregunta, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Por nuestra parte, nuestra oración ya te acompaña, silenciosa pero eficaz.
 
Recibe mi abrazo de paz   
                        
Sor María de Jesús Gil, Orden de Predicadores.