MIGUEL PORRES Y JOSE ÁNGEL REVILLA

SACERDOTES DEL CAMINO NEOCATECUMENAL

 

Miguel Porres Prieto tiene 31 años. José Ángel Revilla Gutiérrez, 34. Ambos son burgaleses. Descubrieron su vocación sacerdotal en el Camino Neocatecumenal. Después de nueve años en el seminario Redemptoris Mater de Brasilia, fueron ordenados sacerdotes en la capital brasileña el pasado 6 de diciembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Mi vocación ha surgido en el Camino"

 

 

Julian Gumiel Velasco

¿Qué sentido tienen y cómo funcionan los seminarios Redemptoris Mater que hay por todo el mundo?

Miguel Porres: Nacen como una iniciativa del Camino Neocatecumenal (CN) para responder a las necesidades de la Iglesia mundial, la carencia de clero de todas las diócesis, respondiendo a un pedido que se hacía en la Presbiterorum Ordinis. Son seminarios internacionales cuyas vocaciones provienen todas ellas del CN. Tienen una formación en la cual es básico, fundamental, indispensable hacer el CN. Y son seminarios misioneros, en los que cada uno tiene que estar dispuesto a obedecer yendo al lugar donde sea preciso.

José Ángel Revilla: En lugares de misión, existen familias en misión, familias que se colocan a disposición de la evangelización para ir a los lugares más pobres o donde la Iglesia no existe. Para acompañar a estas familias es necesario un presbítero que esté dispuesto a vivir en esta situación, para implantar la Iglesia donde no existe. Ése es también el sentido de los seminarios Redemptoris Mater.

 

"El Camino nos sirve para hacernos cristianos, el Seminario para ser curas"

 

En los seminarios Redemptoris Mater, aparte de pertenecer al CN, ¿tenéis una inserción diocesana?

J.A.R.: Es un complemento. Nosotros somos diocesanos, siempre estamos incardinados en la diócesis donde está el seminario Redemptoris Mater. La voluntad de Dios siempre pasa a través de la Iglesia, en este caso del obispo. La forma de hacer la voluntad de Dios es obedeciendo al obispo. Cuando sentimos una llamada misionera a partir a cualquier rincón del mundo, nos colocamos a disposición del obispo, que es quien decide en última instancia.

  

¿Cuál es vuestra experiencia pastoral?

J.A.R.: Somos los dos de Burgos, llegamos juntos, nos ordenamos juntos, estamos en la misma diócesis. En nuestro seminario lo normal son dos años de filosofía y tres de teología, y después otros tres de experiencia pastoral. Nosotros hacemos itinerancia: acompañar a un equipo itinerante en diferentes puntos de Brasil para llevar el CN en una diócesis.

M.P.: Después de acabar la teología, hacemos un año de experiencia en la parroquia ya como diáconos.

 

¿Cómo se combina estar en una diócesis y a la vez en el CN? ¿Os ha generado tensiones?

J.A.R.: Tensiones, no me ha creado nunca; un poco de incomprensión o de persecución (en el sentido de que está un poco mal visto por parte de algunos), sí. Al contrario, yo creo que la experiencia del CN nos lleva a vivir nuestro ministerio, nuestra fe y a obedecer al obispo. En todo caso, sería una tensión externa, en ningún caso interna.

 

¿Qué diferencia hay en el trabajo en una parroquia en España y en Brasil?

M.P.: La Iglesia brasileña, a pesar de tener problema de falta de clero, es una Iglesia muy viva. Es un país donde la gente es muy religiosa, donde existe una gran actividad en torno a las parroquias: movimientos, grupos, participación de jóvenes… En ese sentido pienso que en España nos estamos quedando atrás. La secularización allí no ha llegado aún con tanta fuerza como aquí. La actividad pastoral es mucho más evangelizadora que lo que pueda ser aquí, que se centra más en la administración de sacramentos. Hay un combate también con las sectas protestantes y de diversa índole que siempre están «secuestrando» fieles a la Iglesia católica.

 

¿Es bien conocido y comprendido por los cristianos el CN?

M.P.: Existen muchos mitos respecto al CN. Mi vocación ha surgido en el Camino; si hoy soy presbítero y estoy dentro de la Iglesia es gracias al CN. Para mí eso, lejos de ser un sectarismo o una carencia, es todo lo contrario, es una riqueza. Desde la formación que me ha dado el Camino, amo a la Iglesia y comprendo todas las realidades de la Iglesia, y soy capaz como presbítero de estar a disposición de todos.

 

En el CN han surgido numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas. ¿Conocéis cifras?

M.P.: Hay más de 50 seminarios. Pero hay algunos grandes, como el nuestro, y otros pequeños. Vocaciones sabemos que hay muchas. Siempre que hay encuentros, Kiko reúne a los jóvenes y hace un llamado vocacional a aquellos chavales que sienten que Dios les llama. Se ponen a disposición de la Iglesia, al principio para discernir. Nosotros comenzamos así. Yo también me coloqué a disposición de la Iglesia en el año 1993 cuando estuvimos en Denver (Estados Unidos), en la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa

J.A.R.: No todos llegar a ser sacerdotes, pero la gran riqueza es que la mayoría permanecen dentro de la Iglesia, porque debajo hay una iniciación cristiana. El Camino nos sirve para hacernos cristianos, el

Seminario para ser curas.

 

"Existen muchos mitos respecto al Camino Neocatecumenal" 

 

¿Qué puede aportar el CN a la Iglesia?

M.P.: El futuro de la Iglesia es de un pequeño resto, un pequeño grupo de personas que van a conservar su fe dentro de una masa, en una sociedad que cada vez es más pagana. El CN tiene la ventaja de vivir el cristianismo en pequeñas comunidades, de volver un poco a las raíces del cristianismo, a la pastoral de la Iglesia primitiva. Eso es lo que el Camino Neocatecumenal puede hacer y está haciendo.