La Santa Sede reconoce al Camino Neocatecumenal

 

Los fundadores de este «programa de formación» católico, Kiko Argüello y Carmen Hernández, asistieron ayer a una ceremonia en la que recogieron sus Estatutos, recién aprobados por la Santa Sede, junto a cincuenta catequistas

 

La Santa Sede aprobó ayer los estatutos del Camino Neocatecumenal que iniciase Kiko Argüello junto a Carmen Hernández, ambos españoles. En la ceremonia de reconocimiento oficial por parte del Vaticano de este «instrumento de formación cristiana» estuvieron presentes tanto los fundadores como medio centenar de catequistas del Camino provenientes de algunos de los más de cien países por los que éste está extendido. Los Estatutos que ha aprobado la Santa Sede no son los de una asociación de fieles, sino que constituyen «un programa de formación» en el cristianismo. Este reconocimiento supone, según algunos expertos, «el cumplimento de un de las exigencias más sentidas de Juan Pablo II»

J. Lara/J.M. Rodríguez - Vaticano/Madrid.-
El Vaticano aprobó ayer los estatutos del Camino Neocatecumenal, fundado en España por los españoles Kiko Argüello y Carmen Hernández, destacando que no es una asociación, un movimiento o una congregación religiosa, sino un «instrumento de formación cristiana» para redescubrir el bautismo. Los estatutos fueron entregados a Argüello, Hernández y al sacerdote italiano Mario Pezzi (otro de los fundadores) por el cardenal James Francis Stafford, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.
   Al acto asistieron medio centenar de catequistas del Camino provenientes de varios países del mundo. El cardenal Stafford resaltó que, dentro de la huella de renovación que ha supuesto el Concilio Vaticano II, el Camino Neocatecumenal se pone al servicio de los obispos diocesanos y de los párrocos como un modo para redescubrir el sacramento del bautismo y de educación permanente en la fe.
   Kiko Argüello recordó que la primera vez que fueron recibidos por Juan Pablo II, en 1979, el Pontífice les dijo que veía ante ellos «ateísmo, bautismo y catecumenado» y que no entendieron a lo que se refería, ya que consideraban una equivocación anteponer bautismo a catecumenado, pues en la tradición de la Iglesia el catecumenado era previo al bautismo.
   «Hoy 23 años después lo entendemos. Tras la experiencia que tuvo con el ateísmo en Polonia, el Papa quiso decir que para responder a la fuerza del ateísmo moderno y a la secularización, los cristianos bautizados necesitan de un catecumenado postbautismal», dijo Argüello. El fundador agregó que con estos estatutos el Papa reconoce al Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica válido para la sociedad y para los tiempos de hoy, «y desea que los obispos y sus presbíteros valoren y ayuden a esta obra para la nueva evangelización».
   Los estatutos, redactados en estrecho diálogo y colaboración entre el Consejo Pontifico para los Laicos y los responsables del Camino, ha sido aprobado «ad experimentum» por un período de cinco años. Éstos se componen de 35 artículos, en los que se describe la naturaleza del Camino y los bienes espirituales que lo constituyen, entre ellos el itinerario catequético, educación permanente y servicio a la catequesis, con terminología jurídica y «la más plena fidelidad a la concreta experiencia de vida cristiana que supone el Camino, en palabras del prestigioso canonista Juan Ignacio Arrieta». En ellos, el Camino Neocatecumenal no es considerado ni como asociación, ni como movimiento o tipo de agregación de personas con vínculos entre sí, sino que por el contrario es son lo más parecido a «un programa de formación» También establecen las formas de sucesión del equipo fundador.
   El modo de trabajo queda en los estatutos «bajo la dirección del obispo diocesano y teniendo en cuenta las líneas propuestas por sus iniciadores». Colocándolo «bajo la dirección del obispo diocesano» se evita que algunas comunidades -como se les ha reprochado algunas veces- puedan ir «a su aire», sin tener en cuenta las líneas pastorales de la diócesis.
   El reconocimiento del Camino Neocatecumenal consiste en «el cumplimiento de una de las exigencias más sentidas por Juan Pablo II», según afirma Giuseppe Gennarini, periodista experto en este Movimiento.