Fecha de publicación: 22/08/2005 19:57
Lugar: Bonn (Alemania)
(VERITAS) El Camino
Neocatecumenal, celebró, junto a su fundador Kiko Arguello, un Encuentro Mundial
de Jóvenes, en el Parque Rheineaue de Bonn. 90.000 jóvenes, según la
organización, participaron, entre los que se encontraban 15.000 españoles
llegados desde todas las ciudades.
Al acto, también acudieron 50 obispos de todas las nacionalidades. Por
parte española asistieron monseñor Reig Pla, obispo de Segorbe-Castellón;
monseñor Demetrio Fernández González, obispo de Tarazona, monseñor Ureña Pastor,
arzobispo de Zaragoza; monseñor Francisco Javier Martínez, arzobispo de Granada
y el obispo de León, monseñor Julián López Martín.
El acto comenzó con el agradecimiento del arzobispo de Colonia, monseñor
Meissner, que acompañado de sus tres obispos auxiliares, expresó que „la Iglesia
es joven y eso lo hemos visto en Colonia“. El arzobispo de la diócesis dónde se
han celebrado las XX Jornadas Mundiales de la Juventud cedió el estrado a su
sucesor en estas jornadas, el cardenal arzobispo de Sydney, que agradeció a los
jóvenes del Camino Neocatecumenal, “lo que hacen por la vida de la Iglesia, con
misioneros y seminaristas que llevan el mensaje de Cristo por todo el mundo“.
Tras saludar a los jóvenes de todas las naciones presentes en el acto,
Kiko Arguello, fundador del Camino Neocatecumenal, mostró a los jóvenes que “en
la situación actual, la Iglesia está atravesando una grave crisis debido a la
globalización, la secularización y a la apostasía silenciosa de Europa” y les
pidió que ayuden a los sacerdotes, puesto que “sobre la espalda del clero está
la superación de esta crisis”.
Uno de los momentos más emotivos del acto, se produjo con la procesión
realizada por 1.150 sacerdotes y seminaristas de los distintos Seminarios
Redemptoris Mater por todo el mundo, portando una imagen con la Virgen Reina.
Posteriormente, cerca de 2.000 chicos y chicas respondieron a la llamada
vocacional que suele realizarse en este tipo de encuentros.
Los jóvenes participantes mostraron un gran entusiasmo durante todo el
acto, siguiéndolo atentamente y cantando y bailando en sus respectivos grupos de
peregrinación. Es el caso de María Jesús, proveniente de Aravaca (Madrid) que
pudo viajar gracias a dos plazas vacantes en el autobús a última hora, “una
providencia”, expresa, “y aunque no soy joven de edad, sí lo soy de espíritu” y
muestra su alegría por asistir: “los jóvenes aquí lo comparten todo, espíritu,
carisma y hasta los bienes materiales, los sacos de dormir, la comida, las
esterillas, en un clima de comunión increíble”.