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Agencia veritas 20/08/2005

Varias familias españolas pertenecientes al Camino Neocatecumenal llevan varios años de misión en ciudades europeas, en ambientes descristianizados, en una forma de misionado laico de “implantatio Ecclesia” (implantación de la Iglesia), contemplado en la “Redemptoris Missio” de Juan Pablo II. Estas se ofrecen voluntarias allí donde los obispos las solicitan, y son enviadas por el Papa.
     
      Clara Herrero es una joven española que participa en la Jornada Mundial de la Juventud con un grupo de jóvenes neocatecumenales alemanes, porque se trasladó con sus diez hermanos y sus padres como familia en misión en este país: “yo tenía diez años cuando mis padres se ofrecieron a ir en misión a Alemania. Al principio me pareció una aventura, pero en el momento de cerrar la puerta del coche me entró mucho miedo”, confesó.
     
      Clara y su familia llevan casi diez años en Bonn, apoyando la evangelización del Camino Neocatecumenal en varias parroquias. “El ambiente alemán respecto a lo religioso es muy frío y cerrado. Para el Camino Neocatecumenal resulta muy difícil porque muchas veces los mismos párrocos no nos conocen. Pero somos 700 jóvenes los que participamos solo desde Alemania para estar junto al Papa”.
     
      “El Camino Neocatecumenal lleva 20 años en Alemania, y sin embargo los grupos no son tan numerosos como en otros países. Nuestra forma de orar al principio les choca mucho, pero después la alegría y la esperanza que transmite el Camino les convence”, añadió.