Periódico" el Mundo" 02/05/2004

22 DE MAYO EL ÁBSIDE DE LA ALMUDENA
Así se pintó la catedral de la boda
Durante cuatro meses, de lunes a sábado y de ocho de la mañana a nueve de la
noche, el pintor Kiko Argüello ha trabajado en los murales de la Almudena.
Magazine ha seguido paso a paso el proceso creativo del fundador del Camino
Neocatecumenal. Ésta es una mirada privilegiada sobre las pinturas que más de
1.200 millones de espectadores contemplarán el día de la boda del Príncipe
Felipe y Letizia Ortiz, el próximo 22 de mayo.
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| Siete murales: Bautismo.
Cristo se muestra por primera vez ante el pueblo. Juan (izqda.)
le reconoce y los ángeles sujetan sus vestidos. |
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| Transfiguración. Jesús
aparece con esplendor y habla de su pasión con Elías y Moisés.
Los apóstoles están turbados. |
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| Crucifixión. Cristo
encomienda a María su discípulo y en él a todo cristiano. Al
fondo se ven las murallas de Jerusalén. |
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| Pantocrátor. Preside toda la
Catedral y representa a Jesús Todopoderoso, que viene al final
de los tiempos a juzgar la Tierra. |
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| Resurreción. El ángel sobre
la piedra que cubría la tumba la muestra vacía y las mujeres
reciben la noticia de la Resurreción. |
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| Ascensión. Vencida la muerte,
Cristo regresa al Padre y encarga la evangelización a los
apóstoles (debajo), que rodean a María. |
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| Pentecostés. El Padre envía a
la Iglesia al Espíritu Santo. Abajo, un rey que representa al
cosmos espera ser liberado. |
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| También músico. Kiko Argüello
ha creado más de 200 composiciones musicales para las letras de
los salmos, himnos y otros textos bíblicos. En los meses que ha
pasado trabajando en la Almudena recurría a la guitarra a diario
para salmodiar durante el rezo de los laudes. |
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TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ F. FERRER
Los vapores del aceite de linaza y de la esencia de
trementina han inundado en los últimos cuatro meses la Catedral de la Almudena.
Los fieles y turistas se han sorprendido por este olor a estudio de pintor que
ha sustituido temporalmente al habitual aroma a incienso de los recintos
sagrados. Esta curiosa sensación y el hecho de que el ábside estuviera cubierto
por unos inmensos lienzos han despertado la curiosidad de todos sobre lo que
ocurría dentro de ese sancta sanctorum.
Detrás de esos velos, Kiko Argüello (León, 1939), pintor y fundador del Camino
Neocatecumenal, junto a un numeroso equipo, ha materializado el encargo del
cardenal Antonio María Rouco de pintar las paredes que presiden el altar mayor
del templo madrileño. Los nuevos murales y vidrieras han permanecido protegidos
de las miradas del público hasta hace pocos días, pero el próximo 22 de mayo
tendrán la mayor difusión que se pudiera imaginar cuando unos 1.200 millones de
espectadores sigan en directo la boda del Príncipe de Asturias. Los ojos de los
futuros esposos se fijarán en estas pinturas más de una vez durante la
ceremonia, en la que también ellas serán protagonistas.
Cada mañana a las ocho, una hora antes de que se abran las puertas al público,
Kiko y sus acompañantes entramos en silencio en la Almudena. Mientras se
descorren los telones, el pintor sube al coro para contemplar, con las primeras
luces del día que entran por las vidrieras, el progreso de sus frescos. Pasados
unos minutos, atravesamos la nave central y penetramos en el lugar vetado a las
miradas curiosas. Kiko viste de negro aunque no es sacerdote ni religioso.
Hace visible así la renuncia que en los años 60 hizo de su proyecto de llevar
una vida burguesa. Comenzaba una carrera de gran proyección, después de ganar en
1959 el Premio Nacional Extraordinario de Pintura. En 1964 recibió la llamada de
Dios y se fue a las barracas del barrio de Palomeras, en Madrid, buscando una
respuesta a sus interrogantes existenciales. Le animaban los ecos del Concilio
Vaticano II, que le invitaban a buscar a Dios entre los pobres.
Desde entonces, el Camino Neocatecumenal se ha extendido por 101 naciones en los
cinco continentes y se estima en más de un millón los miembros que forman parte
de sus 20.000 comunidades. Tiene como objetivo crear pequeños grupos en las
parroquias donde se haga visible el amor de Cristo resucitado. Es una de las
realidades de la Iglesia Católica que más ha crecido en seguidores y en
influencia en la última década. Cuando la crisis vocacional está haciendo
estragos en el número de sacerdotes, el Camino ha fundado 52 seminarios
Redentoris Mater que se encuentran repletos de jóvenes.
Después de dos años y medio de proyectos y tras más de 1.200 bocetos y dibujos
previos, llegaba el encargo de este trabajo. A finales del año 2003, un jurado
se decantó por esta idea de entre otras muchas presentadas. Las siete nuevas
pinturas tienen su base a 13,30 metros del suelo. Para trabajar a esta altura se
ha instalado una estructura de andamios de unos 2.800 metros lineales de tubo,
que sitúa a una altura de 12 metros una amplia base donde se ha trabajado unas
13 horas diarias. Para subir hasta allí, Kiko y parte del equipo usamos un lento
y renqueante ascensor de obra, que a medida que llega a su destino va desvelando
a cámara lenta la espectacularidad de los frescos. De la oscuridad de las tripas
de los andamios se pasa a la luminosidad de los colores y los reflejos del oro
usados en las pinturas.
Música celestial. Los fieles asiduos del templo se han visto también acompañados
por la música desde que el 12 de enero se iniciaran los trabajos de pintura. No
es que el Cabildo de la Catedral haya decidido amenizar las visitas; el silencio
habitual se ha roto por la música que Kiko necesita para trabajar y que le ayuda
a encontrar la inspiración. La lista de los temas top más escuchados la lidera
con gran ventaja el Coro de los Monjes Benedictinos de Chevetogne (Bélgica). Un
pequeño equipo musical aprovecha las perfectas condiciones acústicas de las
bóvedas neogóticas para reproducir, con un sonido casi real, Los Cantos de la
Liturgia Eslava interpretados por esta comunidad ortodoxa. Este disco se ha
escuchado cientos de veces durante cuatro meses y para el equipo colaborador de
Kiko se ha convertido en una melodía interior que les acompaña a cualquier hora
del día, aunque estén lejos de la catedral.
La polifonía de Tomás Luis de Victoria se ha alternado con la música anterior, y
en momentos en los que Kiko necesitaba un empujón anímico, los conciertos para
flauta de Vivaldi se han encargado de ello. Así que con un “¡chicos, la
música!”, gritado por el maestro, se iniciaba el trabajo diario. La oración de
Laudes, sobre las diez y media de la mañana, sirve de primera reunión y cambio
de impresiones entre todos. Es el mejor momento para saber cómo está Kiko. La
mayoría de los días manifiesta un ánimo y una fuerza envidiables. Su ilusión y
la importancia del trabajo le mantienen concentrado en la obra. Pero otros días
se encuentra tenso y los nervios afloran. “Muchachos, estoy en crisis”, suele
decir entonces.
La presión exterior de los medios de comunicación, algunas visitas, deseosas de
saber la fecha en la que concluirán los trabajos, y la constante obsesión que
tienen los artistas por perfeccionar la obra ganan la batalla. “Vamos a rezar,
seguro que Dios nos ayudará”. En pocos segundos, formamos una pequeña asamblea
en círculo, muy cerca de las pinturas y de la mesa donde se acumulan los
pigmentos y aceites. Kiko, elevando los ojos hacia los frescos, comienza con la
invocación: “Señor, ábreme los labios”. Y el resto responde: “Y mi boca
proclamará tu alabanza”. Con esta aclamación, el artista parece pedir a Dios que
le abra no sólo los labios, sino también los ojos, la mente; en definitiva,
todos sus sentidos para llevar adelante el proyecto.
Kiko visitó a Juan Pablo II antes de comenzar a pintar en la Almudena.
“Necesitaba una bendición especial del Santo Padre para que me ayudara con todo
esto”. Y es que no todos los días le confían a uno las pinturas de una catedral.
En una jornada de trabajo no todo el tiempo se está con el pincel en la mano.
Kiko tiene un sofá desde donde pasa largos ratos contemplando las pinturas. Le
preocupa sobre todo el equilibrio de la obra, que su mensaje quede claro. Y
también que las pinturas sean lo más bellas posible.
Al final de la mañana, todo ha cambiado. Kiko ha pintado este día dos de los
principales rostros de Cristo, que en condiciones normales le hubiera llevado
días y que ha resuelto en unas pocas horas, ante la admiración de sus ayudantes.
Uno de ellos, intentando explicarme lo ocurrido, me confesó: “Cuando Dios te da
un don como el arte y encima te ayuda el Espíritu Santo...”. Es la hora de comer
y el pintor anima a todos: “El Señor me ha ayudado, estaba muy mal y he tenido
que pintar rezando, pero como siempre Dios ha ganado”.
Un equipo profesional. Kiko cuenta con un equipo de trabajo compuesto por siete
pintores profesionales, responsables de cada uno de los siete frescos. En su
vida cotidiana son profesores de facultades de Bellas Artes, restauradores o
artistas. Cada uno ha tenido un pintor ayudante, la mayoría estudiantes de Arte,
que colaboran habitualmente con Kiko y que se están formando en las técnicas y
estilo que él utiliza. Por último, completan el equipo varios fa tutto,
seminaristas del centro Redentoris Mater de Copenhague (Dinamarca), que se
encargan de labores como el movimiento de andamios, preparación de los
pigmentos, limpieza de pinceles...
Todos, pintores y ayudantes, son miembros del Camino Neocatecumenal y, al igual
que el autor, han realizado su trabajo gratis. La catedral sólo tendrá que
abonar los gastos de comida, los materiales de pintura y los desplazamientos,
que suponen 60.000 euros. Un proyecto de este tipo puede superar los dos
millones de euros. Hasta la estancia en Madrid de todos los miembros del equipo
ha sido gratuita, pues fueron acogidos en el seminario Redentoris Mater de
Madrid y en la parroquia de Santa Catalina Labouré. Para no perder tiempo de
trabajo, el comedor está improvisado a los pies de los andamios, en un estrecho
pasillo donde se aprovechan unos bancos de madera como mesa. Kiko ha bautizado a
este comedor como “el tranvía de la Almudena” por la disposición alineada y
estrecha de los comensales.
Un servicio de catering se encargaba del suministro. Todos los días, sobre las
tres y media, un primer plato de cuchara para reponer fuerzas, un segundo de
carne o pescado y siempre una buena cantidad de ensalada. Siempre hay vino
blanco de Rueda. Aunque se come bien, no han faltado los días de ayuno. Todos
los viernes de Cuaresma y algunos días extras se han pasado a pan y agua, “para
desde la debilidad dejar actuar a Dios”, como dice el pintor. Después de media
hora de relax y cafés, se vuelve a los pinceles.
Kiko comenta que “estas pinturas son una verdadera catequesis para el que las
observa. Una resonancia. Todo hombre lleva dentro de sí un eco del cielo en el
corazón y estas pinturas intentan despertar esa resonancia del Reino de los
Cielos”. Las siete escenas representadas son el Bautismo de Cristo, la
Transfiguración y la Crucifixión. En el Pantocrátor que preside la nave central
se representa la venida de Jesucristo Resucitado. Le siguen la escena de la
Tumba Vacía, la Ascensión y Pentecostés.
“Hace años que la Iglesia de Occidente ha dejado de usar el arte para
evangelizar y transmitir el mensaje de la Buena Noticia”, explica. “Los templos
que se han construido en este tiempo, y que todavía hoy se construyen, están
vacíos, desnudos, son contenedores oscuros, no hay belleza en ellos”. Kiko
entiende que Dios dona a todo hombre la sensibilidad a la belleza y aprovecha
ese don para hacerle llegar el anuncio del Evangelio. “Yo abandoné la pintura
como medio de vida para dedicarme a la misión que Dios me proponía” añade, “pero
al poco tiempo las comunidades necesitaban lugares dignos para la celebración de
la liturgia”. Entonces volvió a pintar. “Comencé a poner mi arte al servicio de
los pobres, al servicio de la liturgia y de la iglesia”.
Técnicas tradicionales. Para Kiko, el trabajo realizado en la Almudena es la
culminación de décadas de experiencia y de investigación, en las que ha
realizado numerosos frescos en iglesias con una nueva “estética para la
evangelización. Mi pintura actual es una síntesis entre la tradición artística
de la Iglesia Ortodoxa a la hora de representar estas escenas y la modernidad de
la pintura occidental”. Dibuja las escenas primero con carboncillo, siguiendo
los cánones de la tradición, y en su ejecución se siguen técnicas de pintores
modernos como Matisse, Picasso y Braque. Kiko se ha inspirado en Goya para la
cara del ángel que se encuentra sobre la tumba vacía de Cristo.
A medida que trabaja, algunos de sus colaboradores preparan los colores. Usan
pigmentos minerales (óxidos) y material especial como la tierra de Siena. El más
extraño y caro de ellos es el cinabrio (sulfuro de mercurio), que –cuando se
consigue– se paga a unos 600 euros el kilo. En la Catedral de la Almudena se han
usado tres kilos. Estos materiales se mezclan cuidadosamente con aceite de
linaza siguiendo técnicas de la Edad Media y se aplican sobre una base de estuco
romano, compuesto de cal apagada, aglutinante y polvo de mármol (marmolina), que
una vez secado tiene una gran solidez. Con esta técnica, el aceite penetra en el
estuco y deja fuera una lámina formada por el colorante mineral. Pasados 20
años, tiempo en que las pinturas se van secando, se produce un equilibrio entre
el aceite y el pigmento, quedando la pintura fijada y con la garantía de una
gran duración.
En la preparación y durante la realización de los trabajos ha colaborado un
equipo internacional de arquitectos que han intentado conseguir la armonía de
las pinturas con el edificio. El tríptico central es el que más trabajo ha
requerido. Estas pinturas presiden la liturgia que se celebra en el altar mayor.
Expresan el mensaje del Maranatha de la eucaristía: “Anunciamos tu muerte
(Crucifixión a la izquierda), proclamamos tu Resurrección (Tumba Vacía a la
derecha), ¡Ven, Señor Jesús! (Pantocrátor central)”. Las pinturas están
coronadas por otras siete vidrieras y otra en la parte baja del ábside detrás
del altar mayor. Han sido realizadas por la empresa Luciano Canal de Murano
(Venecia), siguiendo los diseños de Kiko Argüello. Reproducen las leyendas
“palabra”, en varias lenguas, y “María,” en la ventana central.
Visita real. Conforme se iba acercando la fecha fijada para el final del trabajo
(?8 de abril), la presión aumentaba. Cuando se le hizo el encargo a Kiko no se
conocía el día de la boda de Felipe de Borbón, ni siquiera su noviazgo. El
anuncio trajo consigo la solicitud de los responsables de la catedral para que
la obra fuera terminada con tiempo suficiente para preparar el templo. El pasado
14 de abril, Doña Sofía, acompañada por los novios, sorprendió a todos con una
visita privada a la Almudena para revisar algunos detalles de la ceremonia.
Durante la misma, Kiko les comentó algunas curiosidades de los frescos y les
invitó a subir al coro para contemplar el ábside, divisando desde allí el
conjunto. Aseguran que la Reina quedó muy satisfecha con las pinturas que
presiden el primer templo madrileño.
A las nueve de la noche ya no queda luz natural para seguir trabajando y las
fuerzas van desapareciendo. Toca recoger. Hay algo que sorprende. Durante el día
no hay voces altas, no hay enfrentamientos, la tensión es sólo por la búsqueda
de la perfección en el trabajo. El ascensor nos devuelve a la oscuridad de la
maraña de tubos. La catedral está sin luz, se queda sola, somos los últimos en
abandonarla y mañana los primeros en volver.
Sobre Kiko Argüello en
www.camminoneocatecumenale.it y
www.camino-neocatecumenal.org
Nueva estética
Argüello busca la renovación estética de los templos,
como demuestra su obra, repartida por varios países.
Roma. Grandes murales en las iglesias de Mártires
Canadienses, Santa Francesca Cabrini y San Luis Gonzaga, en la que pintó la
cripta.
Florencia. Corona Mistérica de 12 frescos en la iglesia de San Bartolomé in Tuto.
Piacenza. En la parroquia de la Santísima Trinidad ha pintado uno de los murales
más grandes del mundo (500 metros cuadrados), que preside el templo.
Oulu. En esta ciudad finlandesa ha proyectado con el arquitecto suizo Gabriele
Geronzi el diseño de un conjunto parroquial completo.
Madrid. Ha pintado murales en las iglesias del Tránsito, San José, La Paloma, y
en Santa Catalina Labouré. En esta última ha proyectado la arquitectura de la
parroquia con el arquitecto alemán Gottfried Klaiber.
Korazín. En esta localidad israelí colaboró en el edificio Domus Galilae, centro
de formación bíblica y de acogida de peregrinos.
Unas figuras celestiales
Dos años y medio de preparativos, 1.200 bocetos y 450
pinceles para los murales del ábside de la Almudena.
Las fechas
Dos años y medio de proyectos, bocetos y estudios. Fecha de comienzo de los
trabajos sobre la base de estuco romano: 12 de enero de 2004. Fecha de comienzo
de los trabajos de pintura e instalación de las vidrieras, también realizadas
por Argüello: 2 de febrero de 2004. Final del trabajo: 18 de abril de 2004.
Presentación oficial: 28 de abril de 2004. Horario de trabajo: de lunes a
sábado, de 8.00 a 21.00 h.
El material
Para las pinturas se han usado: 30 kilos de pigmentos minerales, 50 litros de
aceite de linaza, 100 litros de disolventes, 800 carboncillos, 450 pinceles y
2,8 kilómetros de tubos de andamio. Las pinturas ocupan 120 m2 de superficie. Se
han cubierto de pan de oro de 22 kilates un total de 12 m2, lo que ha supuesto
un total de 2.400 hojas de oro. El pigmento más caro es el cinabrio, a 600 euros
el kilo. Se emplearon tres.
Equipo humano
Kiko Argüello (autor). Siete pintores profesionales (uno por pintura). Siete
pintores ayudantes (uno con cada pintor profesional). Siete ayudantes para
tareas varias: movimiento de andamios, limpieza de pinceles y otros materiales,
preparación de los pigmentos... Un equipo asesor de arquitectos. Un equipo de
instalación de las siete vidrieras. Todos pertenecen al Camino Neocatecumenal.
Lo que ha costado
Todo este personal ha realizado el trabajo gratis. La Catedral de la Almudena
sólo tendrá que abonar el costo de los materiales, las comidas, los
desplazamientos y otros gastos menores. Total aproximado: 60.000 euros. El autor
no cobra nada por su creación y ha cedido los derechos de la obra a la catedral.
Un proyecto de este tipo puede superar los dos millones de euros.
Ocho vidrieras
Las vidrieras están dedicadas a la Palabra o Verbo de Dios, en varias lenguas.
a. Verbum (latín). b. Dabar (hebreo). c. Palabra (español). d. María (es la
central y hace presente a la Iglesia en el nombre de la Virgen). e. Slobo
(cirílico). f. Logos (griego). g. Siriaco (antigua grafía siria anterior al
arameo). h. Cristo resucitado (se sitúa justo debajo del Pantocrátor). Todas las
vidrieras están realizadas
con cristal soplado en la isla de Murano (Venecia).