Imprimir  Drucken

Encuentro Vocacional en Brasil

 

     El eco de la reciente visita del Papa a Brasil ya está dando frutos. El lunes, el Camino Neocatecumenal celebró un encuentro vocacional con cincuenta mil jóvenes en Cachoeira Paulista, en el que estuvieron presentes sus iniciadores Kiko Argüello, Carmen Hernández y el presbítero Mario Pezzi, y que fue presidido por el presidente de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez. Durante el encuentro, más de 300 chicos y 215 chicas mostraron su disposición a seguir la llamada del Señor al sacerdocio y a la vida consagrada, respectivamente.

Días antes, en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, más de 500 jóvenes escucharon también una palabra de aliento de parte de Kiko Argüello, responsable de esta iniciación cristiana de redescubrimiento del bautismo. El acto se celebró en el marco de la Misión Joven, auspiciada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Misión que se tomará un breve descanso para regresar con más fuerza el próximo curso, esta vez enfocada a la familia.

La predicación

   Y porque «el acontecer humano tiene relación con el otro», Argüello dio su experiencia y relató cómo de ganar un Premio Nacional Extraordinario de Pintura pasó a vivir una crisis existencial. Después, decidió abandonarlo todo e ir a las barracas de Madrid junto a los más pobres, donde tuvo un profundo encuentro con Jesucristo. «Así nació el Camino Neocatecumenal», explicó. Además, anunció a los presentes el Kerygma, «la Buena Noticia» de que «Cristo se ha ofrecido por nosotros», porque «Dios ha querido salvar al hombre a través de la necedad de la predicación». «Tienes que aceptar a su Hijo, que ha resucitado por ti y que presenta en el cielo sus llagas gloriosas ante el Padre por todos», añadió.
   «¿Quieres cambiar de vida?», preguntó a los jóvenes. «Deja entonces de vivir todo para ti mismo. ¿Por qué se suicida la gente? Porque se erige en dios y esta actitud le hace infeliz y no le permite darse a los demás», destacó. Para terminar, Argüello animó a «alimentar el Espíritu que Dios nos da, a través de la oración y de una comunidad cristiana», de tal forma que «vaya creciendo y desarrollándose hasta reproducir en cada uno la imagen de su Hijo».

(A. de J. - LA RAZÓN) -