REGRESO SAGRADA FAMILIA
El icono muestra el regreso de la Sagrada
Familia de Jerusalén a Nazaret, después de
que el Niño hubiera sido encontrado en el
Templo. San José lleva en sus hombros a Jesús
que se vuelve hacia la Virgen María, su
Madre. Ella durante el camino le entrega el
pergamino con la Palabra de su misión, donde
se puede leer, escrito en griego, el inicio
del texto de Isaías 61,1-2:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido..."
San José lleva en el rostro el carácter
reflejado del Siervo de Yahvé (del Santo
Sudario) como signo de que preparará a Jesús
para su misión de Siervo de Dios, que lleva
sobre sí los pecados del mundo (Is 53).
La importancia de este hecho es subrayada por
el Camino Neocatecumenal, que lo predica por
todo el mundo: "formad en las parroquias
comunidades cristianas como la Sagrada
Familia de Nazaret", donde los Cristianos,
que han recibido el bautismo pero viven su
vida en la infancia, puedan crecer hasta
llegar a ser adultos "hasta Aquel que es la
Cabeza." (Ef 4)
El hecho de que Jesús adolescente sea llevado
en hombros indica la importancia que tiene el
padre en la familia que ha de preparar al
joven para la vida adulta. El icono muestra
la necesidad que el hombre tiene de la
familia para hacerse adulto, como nos lo ha
revelado Dios en la Familia de Nazaret.
El verbo de Dios, hecho Hombre, únicamente
siendo adulto puede llevar a cabo su misión y
Dios revela que el lugar histórico donde el
Hijo de Dios se hace adulto es la Familia de
Nazaret.
El gesto de San José que lleva a Jesús sobre
sus hombros se encuentra ya, aunque raras
veces, en la tradición iconográfica antigua,
por ejemplo en el mosaico de la iglesia de
Chora (sig. XII), en Estambul, donde en el
regreso de Egipto a Nazaret San José lleva al
niño sobre los hombros y su madre le sigue.
El gesto se retoma aunque por autores
modernos, por ejemplo por William Dobson
(1817-1878): en un cuadro suyo San José lleva
en brazos al niño Jesús adolescente en el
regreso a Nazaret, después del encuentro con
los doctores de la Ley en el templo de
Jerusalén (Tate Gallery de Londres).
El gesto de la Virgen que entrega al niño la
Palabra podemos encontrarlo en muchos iconos
de la Iglesia Ortodoxa, vease "Eleusa
Kykkotissa".
El nombre viene del monasterio de Kykko en
Chipre, donde se ve a la Virgen llevando al
niño, ya crecidito, en brazos y le está
entregando el pergamino de Isaías. Iconos de
la Eleusa Kykkotissa se encuentran en muchas
partes del mundo, como en el Monasterio de
Santa Caterina en el Sinaí, que está cerca
del monte de las Tentaciones, en Israel.
Aunque el gran pintor ruso Simon Usciakov,
del siglo XVI, tiene una bellísima Kykkotissa
que se conserva en la Galería Tretjakov de
Moscú. Este cuadro ha inspirado el cuadro de
la Virgen del Camino neocatecumenal.
El icono del "Regreso de la Sagrada Familia de Jerusalén a Nazareth" medida 100 x 120 cm. Con madera de roble, recubierto de pan de oro, cocido y dorado al bolo, está pintado al óleo por el pintor Francisco Argüello, iniciador del Camino neocatecumenal, por encargo del Consejo Pontificio para la Familia, con ocasión de la II Jornada Mundial de la Familia en Río de Janeiro (1997).
El icono ha sido donado al Santo Padre.