DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II

A LOS INICIADORES DEL CAMINO NEOCATECUMENAL,

A LOS CATEQUISTAS ITINERANTES Y

A LOS PRESBÍTEROS

 

(Castel Gandolfo, 21 de septiembre de 2002)

 

SALUDO DE KIKO ARGÜELLO AL SANTO PADRE:

 

            Queridísimo Padre, no tenemos palabras para expresar la alegría y el consuelo que nos produce este encuentro tan deseado. Estamos aquí presentes los equipos de catequistas itinerantes venidos de todas las naciones junto a los párrocos, presbíteros, responsables y catequistas de las comunidades de España, de Italia y de Paris, que son las más antiguas, de cuyo celo surgió toda la evangelización. Estamos contentos de poder agradecerle personalmente la aprobación de los Estatutos por parte del Pontificio Consejo para los Laicos, sobre todo porque en ellos se ha reconocido lo que somos: un itinerario de formación católica, un catecumenado postbautismal que vivido en pequeñas comunidades ayuda a redescubrir y a vivir las riquezas inmensas del bautismo recibido.

            Algunos canonistas en diversos comentarios han señalado en qué medida esta aprobación es de suma importancia para toda la iglesia, dado que es la primera vez que se reconoce y se aprueba un catecumenado postbautismal. ¡Cuanto consuelo nos ha producido siempre su palabra! Ya en 1952 Usted había subrayado la necesidad de reintroducir el Catecumenado y durante el Concilio contribuyó de modo fundamental al redescubrimiento y al restablecimiento de la iniciación cristiana y del Catecumenado. Precisamente aquí, en Castel Gandolfo, fue cuando nos recibió la primera vez hace ya 23 años, nos expresó la convicción de que, dado el ateismo moderno los bautizados tienen necesidad de un catecumenado que refuerce su fe.

            Queridísimo Padre, ante la urgencia de una nueva evangelización y de la situación de la iglesia hoy tan compleja, le pedimos humildemente una palabra de confirmación y de apoyo al Estatuto, una invitación a los Obispos y a las Conferencias Episcopales a acoger sin temor este don para ayudar a la evangelización en sus respectivas diócesis. Un apoyo que pueda salvaguardar la praxis catequético-litúrgica que el Camino ha desarrollado durante más de treinta años en todo el mundo y que ha dado tantos frutos reconocidos por Usted y pos numerosos obispos, cuya síntesis es descrita en el Estatuto.

            Pensamos que uno de los dones más grandes que la Santa Virgen Maria hace hoy a la Iglesia a través del Camino Neocatecumenal es ofrecer a los cristianos en las parroquias y a cuantos buscan a Dios la posibilidad de vivir la fe en pequeñas comunidades como los primeros cristianos. La exclamación “¡Mirad cómo se aman!”, debe volver a ser oída en medio del mundo. Le agradecemos la confianza que nos ha dado – a Carmen, al Padre Mario y a mí- para guiar este Camino. Damos gracias a la Santa Virgen Maria, sobre todo por el Concilio sin el cual no hubiéramos podido hacer nada, por su predecesor el Papa Pablo VI y por Usted, que tanto nos ha ayudado y sostenido. Gracias beatísimo Padre.

 

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE

 

 

1.- Con gran gozo os recibo, queridos catequistas y presbíteros del Camino Neocatecumenal, reunidos hoy aquí para encontrarse con el Papa. Saludo y acojo a cada uno de vosotros con afecto y, en vuestras personas, saludo a todo el Camino Neocatecumenal, una realidad eclesial ya difundida por muchos países, y apreciada por parte de no pocos Pastores. Doy gracias por el caluroso recibimiento que ha presentado el señor Kiko Argüello, iniciador del Camino junto a la Señorita Carmen Hernández. Con sus palabras, además de expresar vuestra fiel adherencia a la Sede de Pedro, ha testimoniado vuestro cordial amor a la iglesia.

 

2.- ¡Como no dar gracias al Señor por los frutos emanados del Camino Neocatecumenal en sus más de treinta años de existencia! En una sociedad secularizada como la nuestra, donde se propaga la indiferencia religiosa y muchas personas viven como si Dios no existiese, son numerosos quienes tienen la necesidad de un nuevo descubrimiento de los sacramentos de la iniciación cristiana; especialmente del Bautismo.

            El Camino es sin duda una de las respuestas providenciales a esta urgente necesidad. Contemplamos vuestras comunidades: ¡Cuántos redescubrimientos de la belleza y de la grandeza de la vocación bautismal recibida! ¡Cuánta generosidad y celo por el anuncio del evangelio de Jesucristo, en particular a los más alejados! ¡Cuantas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa surgidas gracias a este itinerario de formación cristiana!

 

3.- Tengo vivo en la memoria nuestro último encuentro celebrado en el mes de enero de 1997, poco después de vuestra reunión en las cercanías del Monte Sinaí para conmemorar los treinta años de vida del Camino Neocatecumenal. En aquél momento os dije que la redacción de los Estatutos del Camino “es un paso muy importante, que abre la vía hacia su formal reconocimiento jurídico por parte de la Iglesia, dándoos una ulterior garantía de la autenticidad de vuestro carisma” ( Insegnamenti, vol XX/1, p. 143).

            Nuestro encuentro de hoy es una expresión de la alegría por la reciente aprobación de los Estatutos del Camino Neocatecumenal  por parte de la Santa Sede. Estoy contento de que este proceso, que se inició hace más de cinco años, haya llegado a su cumplimiento mediante un intenso trabajo de consultas, reflexiones y diálogos. Mi pensamiento se dirige ahora hacia la persona del Cardenal Stafford, a quien deseo manifestar mi agradecimiento por el empeño y la solicitud con que el Pontificio Consejo para los Laicos ha acompañado al Equipo Responsable internacional del Camino en este proceso.

 

            4.-  Deseo subrayar la importancia de los Estatutos recientemente aprobados tanto para la vida presente como para el futuro del Camino Neocatecumenal. En efecto, esta norma, antes que nada, confirma todavía más la naturaleza eclesial del Camino Neocatecumenal que, como ya tuve ocasión de afirmar hace ya algunos años, constituye “un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy” (AAS 82 [1990] 1515).

            Los Estatutos del Camino Neocatecumenal, además, describen los aspectos esenciales de este itinerario que se dirige a los fieles que en sus comunidades parroquiales desean reavivar su fe, así como a las personas ya adultas que se preparan recibir el sacramento del Bautismo. Sin embargo, los Estatutos, sobre todo, establecen las tareas fundamentales de las diversas personas que cuentan con responsabilidades específicas a la hora de llevar adelante este itinerario formativo en el interior de las comunidades neocatecumenales, es decir: los presbíteros, los catequistas, las familias en misión y los equipos responsables a cada nivel. De esta forma, los Estatutos han de constituir para el Camino Neocatecumenal una “clara y segura regla de vida” (Carta a S. Em. R. Cardenal James F. Stafford, 5 de abril 2001), un punto de referencia fundamental a fin de que este proceso de formación que tiene como objetivo llevar a los fieles a una fe madura, pueda ser realizado de un modo adecuado a la doctrina y disciplina de la Iglesia.

 

            5.- La aprobación de los Estatutos abre una nueva etapa en la vida del Camino. La Iglesia espera de vosotros un empeño todavía más fuerte y generoso en la nueva evangelización y en el servicio a las iglesias locales y a las parroquias. Por tanto vosotros, presbíteros y catequistas del Camino, tenéis la responsabilidad de que los Estatutos sean puestos por obra fielmente  en todos y cada uno de los aspectos, de tal forma que lleguen a ser un verdadero fermento para un nuevo impulso misionero.

            Los Estatutos constituyen, también, una importante ayuda para todos los pastores de la Iglesia, particularmente para los Obispos diocesanos, a los cuales se les ha confiado por parte del Señor el cuidado pastoral y, en particular, la iniciación cristiana de las personas en las diócesis. “En su acompañamiento paternal y atento de las comunidades neocatecumenales” (Decreto del Pontificio Consejo para los Laicos, 29 de junio de 2002), los Ordinarios diocesanos podrán encontrar en los Estatutos los principios básicos de actuación del Camino Neocatecumenal  en fidelidad a su proyecto originario.

            Deseo especialmente dirigir una palabra a vosotros sacerdotes, que con empeño os entregáis al servicio de las comunidades neocatecumenales. No olvidéis nunca que, en cuanto Ministros de Cristo, habéis recibido un papel insustituible de santificación. De enseñanza y de guía pastoral de aquellos que recorren este itinerario del Camino. ¡Servid con amor y generosidad a las comunidades a vosotros confiadas!

 

6.- Queridos Hermanos y Hermanas, con la aprobación de los Estatutos del Camino Neocatecumenal se ha llegado felizmente a definir su esencial configuración eclesial. Demos gracias juntos por ello al Señor. Concierne ahora a los Dicasterios competentes de la Santa Sede examinar el Directorio Catequético y toda la Praxis catequética además de litúrgica del propio Camino.

Estoy seguro de que sus miembros no dejarán de secundar con generosa disponibilidad las indicaciones que le vendrán de estas autorizadas Fuentes.

Continuaré siguiendo con viva atención vuestra obra en la Iglesia y en mis oraciones os confío a la Santísima Virgen Maria, Estrella de la Nueva Evangelización, y os imparto de corazón la Bendición Apostólica.

 

JUAN PABLO II

© camino-neocatecumenal.org 2002

postmaster@camino-neocatecumenal.org