El arzobispo José Guadalupe Martín Rábago, como pastor de esta diócesis, dio la bienvenida a los jóvenes, que no cesaron de cantar, e incluso hasta hicieron la “ola” antes de iniciar la misa concelebrada.
“Hermanos, ustedes que ya han madurado espiritualmente bajo el crisma del Neocatecuminado lo saben, y lo saben muy bien que el cristianismo no anuncia una doctrina, sino que testifica una experiencia”, dijo monseñor Rábago.
En medio de un contagiante entusiasmo, 4 mil jóvenes de las diversas diócesis del País se reunieron en la jornada vocacional que se llevó a cabo ayer en el auditorio de la feria. Jóvenes que hicieron un largo viaje desde Cancún, Mérida, Chiapas, Chihuahua, Nuevo León, Estado de México, Veracruz y Puebla, se dieron cita en la reunión de comunidades del Camino Neocatecumenal.
Sacerdotes de las diversas diócesis del País acompañaron a los impacientes jóvenes. Fue un encuentro vocacional de la nueva evangelización del Camino Neocatecumenal.
El padre Juan Antonio Martínez, manifestó que siempre será estimulante la convivencia con los jóvenes, añadiendo que la intención de este tipo de encuentros juveniles es despertar la vocación sacerdotal en muchos de ellos.
Se leyeron algunos testimonios de jóvenes que ahora son religiosas y sacerdotes, señalando que la vida sacerdotal los transformó por completo, se exhortó a los jóvenes a vivir con alegría, a entregarse a los demás, a no ser tímidos e inseguros en su evangelización y en los tiempos que les tocó vivir
Los grupos de jóvenes no cesaron en entonar cánticos religiosos y porras.
“Ha sido un encuentro emocionante. El cansancio pasa a un segundo término cuando hay hermandad y belleza entre miles de jóvenes”, señaló Juan Luis Hernández, que vino de Guadalajara.
“Ha sido un maravilloso encuentro. Ojalá que más jóvenes se sumen a esta nueva evangelización”, señaló entusiasmada María de la Luz Contreras, de Puebla.
Poco más de cuatro horas duró el encuentro. Posteriormente los jóvenes fueron invitados a conocer algunos de los puntos turísticos de esta ciudad como el Poliforum Cultural de Guanajuato, el Templo Expiatorio, el Zoológico de León y el Centro Histórico.
Pide Arzobispo evitar paganismo
El arzobispo de León José Guadalupe Martín Rábago, hizo un llamado a los jóvenes para no vivir como los paganos romanos a los que sólo les importaba comer, beber y coronarse de rosas.
Monseñor dijo ante miles de jóvenes que se reunieron ayer en el auditorio de León, en la jornada nacional de vocaciones, que muchos adolescentes viven atrapados en las dificultades de la cultura posmoderna.
“Hoy ha crecido el mundo de quienes quisieran callar el anuncio salvador de la vida conquistada por Cristo resucitado. Hoy ha crecido y sigue creciendo el número, pero sobre todo se van robusteciendo los medios, con los cuales de manera muy poderosa se quiere desterrar de nuestra historia, todo testimonio que contradiga el dicho del viejo paganismo que decía: comamos, bebamos, coronémonos de rosas que mañana moriremos”, señaló el prelado.
Parece que hoy esta moda, este principio, que es el principio característico de las sociedades que carecen de esperanza en el más allá, que no tienen sentido de trascendencia y que hoy al igual que en los tiempos del paganismo vuelven a inocularse como veneno en el corazón de muchos jóvenes; la vida es breve, la vida es solamente como un paréntesis pequeño, no hay para qué pensar en otras cosas, sino en esto: comamos, bebamos, coronémonos de rosas, al fin y al cabo que mañana moriremos”, añadió.
El su mensaje en el encuentro vocacional de jóvenes, el prelado exhortó a los jóvenes a no dejarse vencer por el temor de tener que remar contra la corriente. “Hoy ser cristiano es especialmente ser destinado al martirio. Hoy ser cristiano es ir remando contra la corriente”, añadió.
Frente a una cultura por el desinterés por las realidades superiores, y sólo sensibles al placer, y al poder, el espíritu de Dios se ha mostrado en un nuevo Pentecostés en estas nuevas y variadas formas que hoy vivimos, que son como una vigorización para la Iglesia en este comienzo del Siglo XXI”, agregó.
El Arzobispo subrayó que en estos tiempos se requiere de jóvenes creyentes que abran con amplitud, horizontes de belleza y ayuden a otros jóvenes que viven inmersos en la indiferencia y en el sinsentido de la vida y la mediocridad.
José Trinidad Méndez A.M.