(CAMINEO.INFO) - Quito/ECUADOR .-Estimados Hermanos:
El pueblo ecuatoriano, legítima y legalmente, se pronunció para que una Asamblea Constituyente elabore una nueva Carta Magna que organice la sociedad política al servicio de la comunidad y de las personas.
La Asamblea Constituyente debe abordar temas trascendentales para las personas, la familia y la sociedad, tales como el fortalecimiento de una auténtica democracia y el reconocimiento de los derechos humanos, al mismo tiempo que diseñar un sistema político y económico que permita un desarrollo armónico y la superación de la pobreza y de la inequidad social.
Entre los muchos temas que inquietan a los ecuatorianos, están algunos que son particularmente sensibles para los católicos: la protección y defensa de la vida, la libertad de enseñar el Evangelio y el Culto; el derecho primigenio de los padres de familia a exigir que el Estado haga posible la instrucción religiosa de sus hijos de acuerdo a sus convicciones; el reconocimiento del matrimonio de acuerdo a la ley natural y divina.
Estos y otros temas justifican la preocupación de algunos seglares católicos de dar su aporte para que vayan a la Asamblea personas capaces y de segura doctrina. Frente a esta justísima preocupación les pedimos tener presente lo siguiente:
1.- La Iglesia y la Comunidad política son de naturaleza diferente por su configuración y finalidad. Esto excluye toda posibilidad de que un partido o movimiento político reclame para sí el título de "católico" o que se presente como aprobado o apoyado por la Jerarquía o por los Sacerdotes. Los católicos están en libertad de votar, de acuerdo a su conciencia, por los candidatos de cualquier partido, siempre que estos y los candidatos de sus preferencias no se opongan a la doctrina de Jesús y de su Iglesia y al derecho natural.
2.- Los seglares católicos, no solo que pueden sino que deben participar en política. A ellos les corresponde participar en la edificación de un mundo más fraterno y humano, sembrando las semillas del Evangelio en los núcleos vitales de la sociedad. Tan perjudicial para la Iglesia y la Sociedad es la laicización de los sacerdotes y miembros de la vida consagrada como la clericalización de los seglares.
3.- Precisamente, en esta hora crucial de la Patria, los católicos debe participar activa y responsablemente en organizar la comunidad política. Para el Papa Juan Pablo II, el empeño político es también una expresión del amor fraterno. Hacen bien los seglares pertenecientes a movimientos o grupos apostólicos en participar en política, están en su derecho, pero háganlo como ciudadanos, no a nombre de sus movimientos.
4.- Instruyan pues los sacerdotes a los católicos sobre este deber, pero en ninguna forma, ni de obra ni de palabra, menos en la cátedra sagrada den ni siquiera la impresión de respaldar a un partido o a otro, hacerlo sería poner en peligro la comunión fraterna, ahondar divisiones y ser causa de resentimiento de una parte de la comunidad cristiana. Eviten los sacerdotes hacer de la homilía una proclama política y no permitan que ningún activista político, de cualquier signo, utilice el templo, la casa parroquial, los conventos para promover candidaturas. No es solo prudencia, es coherencia con la Doctrina Social de la Iglesia.
5.- El templo es casa de oración y bien hacen los que promueven o invitan a orar por la Patria, orar para que los ecuatorianos elijamos bien a quienes nos representen en la Asamblea Constituyente y para que ésta señale rumbos de justicia y de progreso y respete la creencia de la gran mayoría de ecuatorianos que son católicos.
Fraternalmente en el Señor Jesús,
+Raúl Vela Chiriboga
Arzobispo de Quito
Primado del Ecuador
+René Coba Galarza
Obispo Auxiliar
+Danilo Echeverría
Obispo Auxiliar