03-10-2007

 

 

Oct 2007
MoTuWeThFrSaSu
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31        
Visitas hoy
Total visitas
     Portada / Hablan los Obispos / Iglesias autóctonas, no autónomas

5 / 5 (1 Votos)
22-06-2007

(CAMINEO.INFO) - Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel Obispo de San Cristóbal de Las Casas
(CAMINEO.INFO) - Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel Obispo de San Cristóbal de Las Casas

Iglesias autóctonas, no autónomas

José Luis Turiel

(CAMINEO.INFO) - VER

Estamos realizando, en la Prelatura de Huautla, Oaxaca, el XIV Encuentro Nacional de Sacerdotes Indígenas, cuyo tema central es “La Iglesia autóctona”. Fue decisión de ellos proponer este objetivo: “A la luz de la Palabra de Dios, del Magisterio de la Iglesia y de nuestras culturas, descubrir los elementos pastorales que nos ayuden a dar pasos concretos de lo que implica una Iglesia Autóctona, según el Concilio Vaticano II”.

Durante la semana pasada, nuestra diócesis realizó su asamblea anual, para iniciar una evaluación del caminar diocesano en los últimos años. Un punto central fue revisar en qué hemos avanzado y en qué tenemos deficiencias como Iglesia autóctona.

Estoy consciente de que el tema es polémico, de frontera, y que puede dar lugar a interpretaciones no conformes con el Magisterio de la Iglesia. Incluso algunos se resisten a que usemos el término. Por ello, fue una decisión oportuna dedicar este encuentro al tema, para aclarar lo necesario y proceder siempre en comunión eclesial.

JUZGAR

Cuando alguien me ha sugerido evitar la expresión Iglesia autóctona, mi respuesta ha sido muy simple: Es un término consagrado por el Concilio Vaticano II, que describe lo que significa. Cuando otro Concilio nos pida borrar tanto la palabra como su contenido, lo haremos de todo corazón; mientras tanto, nuestra tarea es velar por ser fieles a lo que el Espíritu Santo nos indicó en dicho Concilio.

En su Decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, explícitamente dice: “Deben crecer de la semilla de la Palabra de Dios en todo el mundo Iglesias particulares autóctonas suficientemente fundadas y dotadas de propias energías y maduras, que, provistas suficientemente de jerarquía propia, unida al pueblo fiel, y de medios apropiados para llevar una vida plenamente cristiana, contribuyan, en la parte que les corresponde, al bien de toda la Iglesia. El medio principal para esta plantación es la predicación del Evangelio de Cristo. Para anunciarlo envió el Señor a sus discípulos a todo el mundo, a fin de que los hombres, renacidos por la Palabra de Dios, ingresen por el bautismo en la Iglesia, la cual, como cuerpo del Verbo Encarnado que es, se alimenta y vive de la Palabra de Dios y del pan eucarístico” (No. 6).

Ante todo, quiero resaltar que el Concilio es imperativo; ordena y establece que “deben crecer… en todo el mundo Iglesias particulares autóctonas”. Es un mandato, no algo opcional, que podamos cumplir u omitir, según preferencias personales. Y esto no sólo para lugares tradicionalmente conocidos como de misión, sino para donde a la Iglesia se le exige una adecuada encarnación en las culturas de unos pueblos.

La primera característica es que han de “crecer de la semilla de la Palabra de Dios”; es decir, de lo que el Verbo eterno del Padre sembró en diversos pueblos, que siempre han buscado a Dios por caminos muy variados. Es lo que los Padres de la Iglesia llaman: “Semina Verbi”. Es lo que el Papa Benedicto XVI deja entrever en su discurso inaugural en Aparecida: “¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio”.

¿Qué significa esto? Que debemos tener muy en cuenta los elementos culturales de los pueblos en donde se encarna la Iglesia, siguiendo la lógica de la Encarnación de Cristo. El asume una cultura, centrada en una práctica religiosa, que desarrolla hacia su plenitud; la purifica en algunos aspectos, como cuando los ritos se hacen formulistas y esclavizantes. Por tanto, ser una Iglesia autóctona implica ser una Iglesia encarnada, inculturada, enraizada, con expresiones rituales y organizativas más acordes a la cultura local; con símbolos y con una reflexión teológica que tengan en cuenta la forma de ser de quienes allí viven, su manera de pensar, de relacionarse, de celebrar, aunque sin perder lo fundamental de la Iglesia universal, presidida por el Papa. No podemos, por ejemplo, cambiar el pan para la Eucaristía por el maíz de nuestros pueblos originarios, aunque éste sea muy rico en expresión y en vitalidad.

Los otros elementos de las Iglesias autóctonas son idénticos a los de cualquier Iglesia: Han de estar “dotadas de propias energías y maduras; provistas suficientemente de jerarquía propia”. Esto es fundamental, pues mientras no haya obispos y sacerdotes nativos, diáconos permanentes y catequistas del lugar, religiosas y laicos comprometidos de las mismas comunidades, todo puede quedar en un bonito discurso. Esto exige una pastoral vocacional con fuerte incidencia en los medios rurales, campesinos e indígenas, así como en las ciudades, pues lo autóctono no se reduce al ambiente indígena.

Como en toda Iglesia, “el medio principal para esta plantación es la predicación del Evangelio de Cristo”. No podía ser de otra manera. Se tienen en cuenta los libros de los sabios antiguos, como el Popol Vuh, pero no como una luz alterna al Evangelio. Nunca suplirán en la Misa las lecturas bíblicas, ni serán el último criterio de verdad. Además, “por el bautismo se ingresa en la Iglesia, la cual, como cuerpo del Verbo Encarnado que es, se alimenta y vive de la Palabra de Dios y del pan eucarístico”. Estas son las Iglesias autóctonas que quiere el Concilio, y es el estilo que debemos implementar.

ACTUAR

No queremos, por tanto, ser Iglesias autónomas. Si hacemos adaptaciones litúrgicas, para inculturar la celebración de la fe, no ha de ser al margen y aun en contra de las normas de la autoridad suprema de la Iglesia. Nuestra cristología y eclesiología han de estar de acuerdo a la fe católica, conforme al Magisterio oficial de la Iglesia. Nuestras catequesis han de tomar en cuenta el Catecismo Universal y la Doctrina Social de la Iglesia. Debemos apreciar y cumplir el Código de Derecho Canónico. En síntesis, queremos mantenernos siempre en comunión con la Iglesia universal, con Pedro y bajo Pedro.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas



Preview Chanel Preview Chanel

Comenta la noticia
Los comentarios tiene un número limitado de carácteres. Tu mensaje ha de ser corto y conciso.Si quisieras hacer una exposición más prolongada, puedes abrir un tema de debate en los FOROS


Tu nombre:
Tu email:
Asunto:
Tu Comentario: (recuerda introducir el código alfa-numérico de seguridad antes de enviar)



  ARTÍCULOS RELACCIONADOS

 

Preview Chanel Preview Chanel
camineo.info 2005
PHPCow news publishing script, content management system