(CAMINEO.INFO) - En la festividad del Corpus, la Iglesia celebra el gozo de vivir siempre de la Eucaristía y para la Eucaristía. El Papa Benedicto XVI empieza así su reciente Exhortación apostólica sobre la Eucaristía "Sacramento de la Caridad": "la Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable Sacramento se manifiesta el amor «más grande», aquel que impulsa a « dar la vida por los propios amigos » (cf. Jn 15,13)... Del mismo modo, en el Sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos «hasta el extremo», hasta el don de su cuerpo y de su sangre… ¡Qué admiración ha de suscitar también en nuestro corazón el Misterio eucarístico!
También recientemente en Aparecida (Brasil) el Papa nos decía que "el encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad; suscita en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y de testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y más humana... ya que la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres, precisamente porque no se identifica con los políticos ni con los intereses de partido".
En esta Festividad del Corpus siempre celebramos la Festividad de la Caridad, y la acción de gracias por el servicio que Càritas Diocesana va realizando a lo largo de todo el año. La Iglesia, siendo fiel a su Señor Jesucristo, vive para amar, y la Caridad es una tarea intrínseca de toda la Iglesia, y forma parte esencial de su misión originaria, igual que el servicio de la Palabra y de los Sacramentos. No ha sido casual que en la primera Encíclica del Papa Benedicto XVI, "Dios es amor", encontremos una clara referencia a lo que Càritas es y a lo que está llamada a ser, ya que toda la segunda parte del documento programático del pensamiento de Papa y de su pontificado, trata de "Caritas, el ejercicio del amor por parte de la Iglesia como 'comunidad de amor'".
Escuchando y poniendo en práctica el mensaje de Jesús tan bellamente expresado en la parábola del buen Samaritano (Lc 10,25-37), nos damos cuenta de que la caridad cristiana es la respuesta a las situaciones de necesidad y de indigencia. Una respuesta que busca medios y personas al servicio de los que nos necesitan. Pero una respuesta competente, cargada de humanidad, que no se queda en momentos puntuales, y que es dada por parte de gente bien formada en "las aptitudes del corazón", que ama a todo el mundo como una consecuencia que se desprende de su fe.
La caridad cristiana consiste en descubrir dónde se necesita el amor y a actuar en consecuencia, y eso hecho como comunidad cristiana, con programación, previsión y colaboración con otras instituciones parecidas. Porque la caridad cristiana que intentamos vivir desde Càritas no quiere actuar para otros objetivos que no sean los de amar a las personas con un amor gratuito, que ciertamente viene de Dios, que no impone la fe a nadie pero sí que la propone desde el amor comprometido. De manera tal que todos los miembros de Càritas den testimonio creíble de Cristo con su actuación, y sobre todo con su ejemplo personal y comunitario.
Càritas diocesana somos todos. Y Càritas, Corpus, Eucaristía... significan "amor concreto", el amor "más grande" de Cristo que se hace presente.
Monseñor Joan Enric Vives i Sicilia,
Obispo de Urgell