11-06-2007

 

Video del Encuentro de los iniciadores del Camino Neocatecumenal con las comunidades de la zona Nord-este de España, en la sección VIDEOTECA

Jun 2007
MoTuWeThFrSaSu
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  
Visitas hoy
Total visitas
     Portada / Hablan los Obispos / El Señor que te ama, te pregunta

(CAMINEO.INFO).- Mons. José Manuel López Fernández Obispo de Chihuahua
(CAMINEO.INFO).- Mons. José Manuel López Fernández Obispo de Chihuahua

El Señor que te ama, te pregunta


06-06-2007

José Luis Turiel

A veces, y muchas, cuando los hombres preguntamos, escarbamos entre los secretos lastimando y sembrando a cambio dolor y soledad; no así cuando Dios pregunta, Él es bálsamo suave que endereza senderos y acorta distancias. Así nos dice: "voy a preguntarte una cosa, no ocultes nada".

¿En verdad crees? (Jn 9,35). Es la misma pregunta que hizo al ciego de nacimiento y que llevó a éste a ser un odre nuevo. Hoy, a los que decimos conocerle, nos pregunta si cuando decimos creer, en verdad no hay otro; si nuestra voluntad se adhiere a la suya; si cuando nuestros labios lo llaman, el corazón late con el suyo. Preguntar si en verdad se cree, es preguntar por la confianza, si las dudas no acortan el paso al andar, si las confusiones no enseñan a huir, si los silencios no abren puertas a la rebeldía, si las distancias no anidan olvidos.

Creer es adhesión a toda prueba. Es llevar el pensamiento congruente con el quehacer de la vida cotidiana, es no dar entrada a la rutina y es donación que no se atora en el rezo sino que se hace dádiva del tiempo, la persona y sus afectos. ¿Quién dices que soy Yo? (Lc. 9,20).

A los que mañana tras mañana y día con día, el encuentro con Él, se nos hace Eucaristía, ministerio y oración, nos pregunta si estamos ciertos de saber quién es Él. Es tan fácil empolvar la imagen y confundir la voz por la secante costumbre. La pregunta también es para los que creemos estar metidos en su mundo, sólo porque leemos la Biblia, pero sin dejarla ser su palabra que mida la anchura y la profundidad de nuestro seguimiento. Y el ¿quién soy para ti? No pregunta por lo que sabemos sobre Él sino por lo que es para nuestra vida, pregunta por lo que hemos calcado de Él en nuestros modos, por lo que de Él se proyecta en nuestras actitudes. Quiere saber si cuando le llamamos camino, no abrimos atajos a hurtadillas. Quiere saber si cuando le decimos verdad, no andamos buscando componendas. Quiere saber si cuando le llamamos nuestra luz no buscamos ponerle pantallas para que no descubra nuestras intenciones.

¿Te falta algo? (Lc 22,35). Esta es una pregunta que debería estar muy a la mano de cualquiera de los que decimos ser de los suyos. Debería estar en el buró de la alcoba, a la puerta de la casa y en todos los rincones donde se esconden los miedos y disculpas. Es una pregunta que sopesa la solidez y consistencia de nuestras respuestas. Nos ha sucedido que nos hemos quedado disfrutando los recuerdos de otros encuentros sin preguntarnos cómo administrarlos para que den fruto, luego, volvemos al pecado, a la traición, al hombre del pasado. Es entonces que la pregunta llega ¿te faltó algo? Porque no se entiende cómo habiéndolo tenido todo se abandona el camino y se huye del campo. ¿Por qué si había pan de sobra, tenían que añorarse los puerros de la esclavitud? ¿Por qué, si ya se estaba en casa, tenía que añorarse la apariencia de la felicidad sin puertas? Miqueas, el profeta del retorno, nos pregunta sorprendido si Dios nos molestaba en algo (Mq. 6,3).

¿Por qué has dudado? (Mt 14,31). Cuántas veces llegamos a presumir que Dios lo era todo en nuestra vida pero seguíamos pellizcando los placeres viejos. Y cuántas se hinchaba nuestro pecho al decir que Dios estaba con nosotros, sin embargo, cuando la tempestad levantó sus olas y sus vientos achicamos nuestro entusiasmo. Necesitamos arrimar a nuestro pecho esta pregunta como un hierro candente. Sería como el puntal que levante las ramas doblegadas por el peso. Sería como un acicate cuando queremos retroceder o quedarnos varados a la orilla del camino. Pero también, esta pregunta debería sonarnos a reproche cada vez que nos quedamos asomados a las puertas del compromiso o nos dejamos roer por los celos y las envidias. Bien vale la pena, pues, que quien quiera tomar al amor primero, se pregunte todas las mañanas, si ha dejado que las dudas y recelos, sequen la pasión del amor primero.

¿Entiendes lo que hice contigo? (Jn 13,12-14). Cuando falta la plegaria que se adentra y se asienta en los caminos, no sólo de la contemplación personal, sino en los caminos de la caridad servicial, en la comunión fraterna, es fácil no escuchar esta pregunta. Por eso ¿Quién puede asegurar que el misterio de Dios lo envuelve si todavía le sujeta el egoísmo? Necesitamos no quedarnos en la cumbre del monte Tabor, es necesario bajar hasta el montecillo chato y pequeño del calvario. Con frecuencia decimos: Dios está conmigo pero sin descubrir que su presencia es real cuando uno se deja envolver por la sed y el hambre de cada uno de los hermanos. No es posible llegar a Dios saltando por encima del dolor humano.

La pregunta no tiene retintines de reproche, ni siquiera tiene asomos de desquite. Es más bien el querer saber si aún y a pesar de eso se sigue siendo amigo, si aún se tiene el amor primero redescubierto tras la prueba. Valdría la pena escudriñar nuestro corazón para saber si las huidas no han enfriado el amor primero. Él, sigue buscando a cada uno, sigue deseando compartir, sigue invitándonos a quedarnos con Él porque nos ve amigos y compañeros de lucha.


Mons. José Manuel López Fernández
Obispo de Chiuaua


Preview Chanel Preview Chanel

Comenta la noticia


Tu nombre:
Tu email:
Asunto:
Tu Comentario: (recuerda introducir el código alfa-numérico de seguridad antes de enviar)



  ARTÍCULOS RELACCIONADOS

 

Preview Chanel Preview Chanel
camineo.info 2005
PHPCow news publishing script, content management system