 (CAMINEO.INFO) - Monseñor Agustín Cortés Soriano,
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(CAMINEO.INFO) - Monseñor Agustín Cortés Soriano,
Obispo de Sant Feliu de Llobregat | La huella del Amor
26-05-2007
José Luis Turiel
(CAMINEO.INFO) - Los jóvenes de Cataluña son convocados a “l’aplec de Pentecosta”, bajo el lema “Marcados por el Espíritu”. Es un acierto hacer esta llamada convocando “a los que están y se sienten marcados”. Esta expresión, “los fieles o el pueblo de los marcados”, tiene una resonancia bíblica y teológica muy profunda y rica. Pero también tiene una resonancia, aún más significativa, en la vida. Y es lo que nos interesa averiguar por encima de todo.
¿Qué es la marca del Espíritu? ¿En que consiste?
No habría que decirlo, pero conviene recordar que esta marca de ninguna manera es una condecoración, un privilegio de unos cuantos más perfectos, una distinción exclusiva de clase, de nación, de cultura, ni nada parecido. Porque la marca que hace el Espíritu, a pesar de tener formas diferentes, es siempre la misma para todos, sean de la nación que sean (Act 10,35). Por eso quienes nos reunamos en su nombre, al encontrarnos, inmediatamente sentimos que somos un solo pueblo, llevamos la misma señal. Como aquél que descubre un paisano con sólo oírle hablar... De hecho la marca del Espíritu “nos homologa” e identifica más allá de las fronteras.
Por otra parte, lo que hace el Espíritu en nosotros es ciertamente aquel efecto suave y dulce, que es muy propio del quién llamamos y cantamos como “consolador, huésped de la alma, descanso, sosiego y dulcísimo refrigerio” (Secuencia de la misa). Pero no podemos olvidar que la marca del Espíritu también es una herida de fuego quemante, que el propio Jesús decía haber traído a la tierra y deseaba que se extendiese por doquier (Lc 12,49).
No entenderemos nada de la marca del Espíritu, si no recordamos que Él es propiamente el amor mismo con el cual Dios nos ama. Los místicos lo comprendieron muy bien y llegarán a expresiones muy logradas. Con ellas alcanzarán una síntesis perfecta de aquellos factores, que si no se refiriesen a la lógica propia del amor, parecerían contradictorios: la marca del Espíritu es “cauterio suave”, “llama regalada”, “luz que se alcanza en la noche”, “presencia que se esconde y deja con gemido” (San Juan de la Cruz). Porque el amor siempre cura hiriendo y purifica quemando.
- “L’aplec del Esperit” no es reunión de una élite de privilegiados. Todo el mundo sabe qué quiere decir “marcados por el amor”. - Todo el mundo sabe que la única fuerza capaz de reunir lo que es diverso y plural en unidad de vida es el amor verdadero. - Todo el mundo sabe que el amor viene acompañado de una cierta herida. No precisamente según aquello que decimos «un amor herido», como «no correspondido», sino por la herida que nos produce «haber sido amados absolutamente».
Nuestra fe cristiana no tiene nada de blando y superficial, que hoy pide el mercado de las ideas y las modas. No podemos olvidar que ha sido el Espíritu quien, pasando por nuestra vida, nos ha dejado una señal, una huella profunda, un sello diría san Pablo, con el cual nos ha transmitido su forma, o sea, su manera propia de amar y que, desde entonces, todo nos es posible.
+ Agustín Cortés Soriano, Obispo de Sant Feliu de Llobregat
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