(CAMINEO.INFO)- Sevilla/ESPAÑA- La Delegación Diocesana de Orientación Social de la Archidiócesis de Sevilla, en su Comisión Justicia y Paz, hace un análisis de la necesidad de intervenir en la vida política, ante las próximas elecciones locales y regionales.
ELECCIONES
"Las elecciones municipales del 27 de mayo, y también autonómicas en trece comunidades, son una oportunidad para reflexionar sobre la actividad política y sus relaciones con principios éticos y morales. Y tanto vale para quienes actúan como agentes principales de dicha actividad -los políticos- como para los ciudadanos de a pie, que parece que nuestro juego se limita a cumplir con una obligación: la de votar.
Las siguientes ideas pueden ayudar a tomar conciencia sobre muchas obligaciones que tenemos todos en relación a la vida política.
¿NOS INTERESAN LAS ELECCIONES MUNICIPALES?
A primera vista puede parecer que mostramos un cierto interés por el acontecimiento del domingo 27. Sin embargo hay que tener en cuenta una cuestión y un dato.
La cuestión es que en esta sociedad mediática que vivimos y que hemos creado, en estos momentos nos vemos inmersos en una incesante información electoral; no hay primera página, ni apertura de ningún telediario o boletín radiofónico, en la que no destaque la última noticia electoral.
Y el dato es que -tirando por elevación y saliéndonos un tanto de las elecciones municipales- la política sólo le interesa al 25% de los españoles. Según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el 74% de los españoles se muestra poco o nada interesado por las noticias de política. Corroborando este dato, el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía, fija entre un 20 y un 25% los interesados por la política; y diferenciando por grupos de edad, los que más desprecian la información política son los jóvenes (18 a 29 años) y los mayores (más de 60 años).
¿NOS TIENEN QUE INTERESAR LA POLITICA Y LAS ELECCIONES?
Hemos de puntualizar, por supuesto, que no es lo mismo política que elecciones. Pero es una diferenciación en la que ahora no nos detenemos. Lo que sí hemos de subrayar es que lo interesante para el creyente es la participación.
Por participación entendemos una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece. (Gaudium et Spes, 75). Y con base en este concepto, el Catecismo de la Iglesia Católica afirma categóricamente: La participación es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común. (1913-1917)
Con anterioridad a este gran principio, ya la encíclica Pacem in terris había adelantado una de las bases de la participación: es uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticos, ya que es una de las mejores garantías de permanencia de la democracia, pues toda democracia debe ser participativa (Centesimus annus, 46) Es en este mismo num. 46 de la Centesimus annus donde, en fin, podemos leer: En el contexto del compromiso político del fiel laico, requiere un cuidado particular, la preparación para el ejercicio del poder, que los creyentes deben asumir, especialmente cuando sus conciudadanos les confían este encargo, según las reglas democráticas.
CAMPOS DONDE ACTUAR
Sin ánimo de cerrar una posible lista de compromisos, podemos señalar una serie de líneas de actuación que no vemos tenidas como propias por el común de la ciudadanía.
1.- PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS.- Existe una invitación legal a que las asociaciones ciudadanas (¿dónde están?) o los particulares por sí (tampoco estamos), intervengan en la confección de los presupuestos municipales. Esta participación queda reducida a una intervención testimonial de algunos grupos verdaderamente comprometidos políticamente, y que lógicamente tenderán a "arrimar el ascua a su sardina". No podemos despreciar esta vía.
2.- DEFENSOR DEL CIUDADANO.- Existe su figura en algunos ayuntamientos. Pero: ¿con qué cometidos? Hay que dotarles de una línea de acción y de compromisos para lo que se requiere una infraestructura y un bombardeo de ideas que los haga
infatigables y no flaqueen por falta de "dotaciones económicas".
3.- SEGUIMIENTO DE LA IMPOSICION MUNICIPAL.- ¿Sabemos por qué existen? ¿Su regulación? ¿De qué depende su tarifación? ¿Cuál es el destino de la recaudación? Y algo muy práctico para empezar: ¿conocemos la fuente donde podríamos informarnos: Boletines, Tablón de Anuncios, Divulgación en los Medios...? No nos sirve de nada la queja privada de cuánto pagamos, o la recriminación de que la mayor parte de su importe se va en sufragar nóminas.
4.- EMPRESAS PUBLICAS MUNICIPALES.- ¿Son necesarias? ¿Sería mejor que los servicios públicos estuvieran privatizados? ¿Es mejorable la atención del transporte, del agua, de la vivienda, de la recogida de basura...? Es muy importante no dar por bueno todo lo que se cuece por encima de nuestra capacidad. Lo que nosotros no podemos alcanzar a ver o comprender puede ser asumido por nuestro esfuerzo común a clarificar tantísimo servicio.
5.- RIVALIDADES POLÍTICAS.- ¿Podremos los ciudadanos alguna vez trasladar la campaña electoral a una sencilla exposición de la gestión municipal que se pretenda? ¿Por qué lo que hace, piensa o expone el rival siempre es tan "malo"? Porque sólo lo que se me ocurra a mí es "bueno". ¿Todo lo expuesto es ilusorio? No: solamente hemos querido mostrar una realidad futura posible.
CÓMO ENTUSIASMAR A LA CIUDADANIA
Las elecciones no van a ser el punto de llegada de ninguna carrera contra el reloj. Es el fin de una etapa en la que los ciudadanos hemos tenido que desarrollar las líneas expuestas más arriba, u otras; y los gestores nos van a proponer unos proyectos, que seguro no vamos a dejar en sus exclusivas manos. Tendremos muchas cosas que reflexionar, idear y plasmar para ayudar a que algo tan importante como "el bien común" de nuestra colectividad quede en manos de unos pocos solamente.
Y algo inmediato que tenemos que recuperar los ciudadanos es la amistad civil. Ya Santo Tomás invitaba a superar el campo del derecho, para llegar al campo de la amistad, donde -sobre la base de que las comunidades humanas están formadas por personas, no por individuos- el desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro... deberán regir la convivencia, las relaciones entre las personas. La amistad civil así entendida, es la actuación más auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de libertad y de igualdad. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 390)
Y, POR SUPUESTO, EL DIA 27 IREMOS A VOTAR"
Camineo Sur.