(CAMINEO.INFO)- Se ha aprobado la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía. Un 87,44% de los andaluces votó por el 'Si', un 9,49% por el 'No' y un 63,75% se quedó en casa sin ir a votar.
Parece ser que no a servido de nada la campañas de anuncios en radio y televisión, los grandes carteles con rostros de famosos llamando a la participación o los comentarios comparando este con el del 20 de octubre de 1981 en el que se votó el primer Estatuto de Autonomía de Andalucía.
La mayoría de los andaluces optaron por quedarse en casa o disfrutar del buen tiempo que reinaba ayer en la Comunidad y los índices de participación registrados (36,26%) son los más bajos que ha registrado Andalucía en los referéndum celebrados. Sin embargo, los pocos ciudadanos que se acercaron a las urnas optaron mayoritariamente por el 'Si' (87,44%) que pedían PSOE, PP e IU, frente al 'No' (9,49%) que defendía en solitario el Partido Andalucista. Cabe aclarar que el ‘No’ también lo defendían los obispos andaluces por motivos distintos a los del PA.
Un sereno análisis del texto nos lleva a entender que no hay ninguna razón que pueda conducir a un ciudadano preocupado por el bien común de España a introducir una papeleta con un ‘Sí’ en la urna y sí muchas que nos invitan a posicionarnos contra la reforma que se quiere hacer del Estatuto.
La primera es la auténtica marginación de los intereses de los ciudadanos andaluces por su clase política. ¿A qué porcentaje de andaluces les importa la reforma de su Estatuto? En vez de gastar su tiempo y el recurso de los contribuyentes en los problemas reales, en aquellos que de verdad preocupan a las familias, a las empresas, a los trabajadores andaluces, como el paro, la vivienda, la educación, etc. los parlamentarios se dedican a elaborar y debatir sobre una reforma que nadie les ha solicitado. Quizás esto explique la bajísima participación, aunque los políticos no se si pensarán y caerán en esta posibilidad.
La reforma del Estatuto ignora la protección de la vida como derecho fundamental sobre el que deben sustentarse todos los demás. En un tema de vida o muerte, no caben posiciones ambiguas; si no se reconoce la dignidad desde la concepción hasta la muerte, no cabe aceptar la reforma estatutaria. Ante este desprecio a la vida, hay que informar que el ‘Sí’ al la reforma, deja abierta esta puerta.
La reforma del Estatuto ignora a la familia como célula básica de la sociedad, ignora y trata de confundirla con otras realidades que nada tienen que ver con ella. La equiparación de los efectos jurídicos del matrimonio, y de la familia fundada en el matrimonio, a otro tipo de uniones, es razón suficiente para estar en contra de esta reforma. Esta equiparación inevitablemente acaba por debilitar y desestabilizar el matrimonio y la familia, y al hacer graves concesiones a la ideología de género, devalúa la sexualidad humana, y niega la diferenciación y complementariedad entre los sexos. Este desprecio a la familia también queda aprobado con el ‘Sí’ de ayer domingo en Andalucía.
La libertad religiosa, también es marginada, ya que la nueva etapa del ataque laicista de la actual cúpula socialista en una Comunidad donde el fervor religioso es evidente, el Estatuto prescinde totalmente de reconocer la importancia pública de la dimensión religiosa de la persona y de la libertad religiosa. No hay ninguna referencia a la importancia del cristianismo en Andalucía, y no sería de extrañar que invocando el Estatuto en un futuro se trataran de prohibir las procesiones de Semana Santa o del Corpus por el laicismo que excluye cualquier manifestación pública de fe. Quizás no se llegue a tanto, pues en Andalucía la tradición de la semana santa no se podría quitar así como así, pero pasaría a ser unos pasacalles más y no una muestra de la fe de las personas.
La reforma impone también una escuela laicista que atenta contra la libertad, pues el gobierno podrá manipular a nuestros hijos. Frente al deber de de respetar el derecho a la libre erección de centros y sobre todo el derecho a la libre elección por los padres del tipo de educación que quieren para sus hijos, se impone una escuela laicista aun para quien no la comparte.
Como bien nos han recordado los Obispos andaluces Benedicto XVI afirma que "conviene ponerse en guardia frente al riesgo de un ejercicio de la democracia que se transforme en dictadura del relativismo, proponiendo modelos antropológicos incompatibles con la naturaleza y la dignidad del hombre". Pues bien, queda aprobada la reforma, ahora toca esperar a ver que ocurre.