(CAMINEO.INFO)- CIUDAD DEL VATICANO- Hoy se hizo público el mensaje del Santo
Padre para la LXXXI Jornada Misionera Mundial, que este año se celebra el
domingo 21 de octubre, sobre el tema: "Todas las Iglesias para todo el
mundo".
En el mensaje, fechado el 27 de
mayo, solemnidad de Pentecostés, el Papa recuerda que este año se
conmemora el 50 aniversario de la Encíclica del Siervo de Dios Pío XII,
"Fidei donum", "con la que se promovió y alentó la cooperación entre las
Iglesias para la misión "ad gentes"".
El tema de la jornada de este año,
continúa, "invita a las Iglesias locales de todos los continentes a una
conciencia compartida sobre la necesidad urgente de relanzar la acción
misionera frente a los múltiples y graves desafíos de nuestro
tiempo".
Benedicto XVI subraya que el Señor
sigue llamando a las Iglesias "de antigua tradición, que en el pasado
proporcionaron a las misiones además de medios materiales, un número
consistente de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, dando vida a
una cooperación eficaz entre comunidades
cristianas".
Frente a la cultura secularizada,
"la crisis de la familia, la reducción de las vocaciones y el progresivo
envejecimiento del clero, estas Iglesias -afirma el Papa- corren el riesgo
de cerrarse en sí mismas, de mirar al futuro con poca esperanza y de
disminuir su esfuerzo misionero. Pero es precisamente este -asegura- el
momento de abrirse con confianza a la Providencia de Dios, que nunca
abandona a su pueblo, y que con la potencia del Espíritu Santo, lo guía
hacia el cumplimiento de su eterno designio de
salvación".
El Santo Padre señala que el Buen
Pastor también invita "a las Iglesias de reciente evangelización a
dedicarse generosamente a la "missio ad gentes". Algunas de ellas,
escribe, a pesar de las necesidades locales, envían sacerdotes y
religiosos a otras partes, "también a las tierras de antigua
evangelización. De esta manera se asiste a un providencial "intercambio de
dones", que beneficia a todo el Cuerpo Místico de
Cristo".
Tras manifestar su deseo de que
"la cooperación misionera se intensifique, valorizando las potencialidades
y los carismas de cada uno", Benedicto XVI pide que la Jornada Misionera
Mundial "contribuya a que todas las comunidades cristianas y todos los
bautizados sean cada vez más conscientes de que la llamada de Cristo a
propagar su Reino hasta los extremos rincones del planeta es
universal".
El Papa pone de relieve que "el
compromiso misionero sigue siendo el primer servicio que la Iglesia debe a
la humanidad de hoy, para orientar y evangelizar las transformaciones
culturales, sociales y éticas; para ofrecer la salvación de Cristo al ser
humano de nuestro tiempo, en tantas partes del mundo humillado y oprimido
a causa de pobrezas endémicas, de violencia, de negación sistemática de
derechos humanos".
Benedicto XVI da gracias a Dios
por "los abundantes frutos" de la "cooperación misionera en Africa y otras
regiones de la tierra", recordando a los tantos sacerdotes que "han
dedicado sus energías apostólicas al servicio de comunidades apenas
creadas, en zonas pobres y en vías de desarrollo", entre los que se
encuentran "no pocos mártires que han unido el sacrificio de la vida al
testimonio de la palabra y a la entrega apostólica".
"Tampoco podemos olvidar -escribe-
a los muchos religiosos, religiosas y laicos voluntarios que (...) se han
prodigado en difundir el Evangelio hasta los extremos confines del
mundo".
El Santo Padre hace hincapié en
que "toda comunidad cristiana nace misionera", por lo tanto "para los
fieles no se trata simplemente de colaborar en la actividad
evangelizadora, sino de sentirse protagonistas y responsables de la misión
de la Iglesia". Esto "comporta que crezca la comunión entre las
comunidades y se incremente la ayuda recíproca por lo que concierne tanto
al personal (sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos voluntarios),
como a la utilización de los medios necesarios para evangelizar hoy en
día".
Sin embargo, no hay que olvidar,
advierte el Papa, que "la primera y prioritaria aportación que estamos
llamados a ofrecer a la acción misionera de la Iglesia es la oración.
(...) ¡Que se extienda a todas las comunidades la invocación al "Padre
nuestro que está en los cielos", para que venga su reino a la
tierra!".
"Me apelo particularmente a los
niños y jóvenes, siempre dispuestos a la generosidad; (...) a los enfermos
y a los que sufren, recordando el valor de su colaboración misteriosa e
indispensable a la obra de la salvación; (...) y a las personas
consagradas".
Benedicto XVI concluye pidiendo a
la Virgen que "guíe nuestros pasos (...) para llegar a una Pentecostés de
amor, (...) conscientes de que todos somos misioneros, es decir, enviados
por el Señor a ser testigos suyos en cada momento de nuestra
existencia".
Fuente: VIS