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(CAMINEO.INFO)- | Perdon, y disculpen Uds. que sea Cristiano
18-03-2007
Mar Recoder
(CAMINEO.INFO)- Esta frase que ahora no va en serio si no de broma, al paso que va el país mas de uno no tardará en utilizarla.
"Estamos en un tiempo que reclama hombres y mujeres valientes, personas que acepten los riesgos del amor verdadero".
Monseñor García Gasco en esta carta invita a los cristianos a la valentía y claridad en los hechos y en las palabras, sin caer en el "pragmatismo" y sin dejar que se relativice nuestros valores Cristianos. "Los criterios morales nos llevan justamente a discernir lo bueno de lo malo" asegura Monseñor.
Hay quien pretende evitar la palabra moral en la vida pública e incluso excusarse empleando muletillas como "sin ánimo de moralizar" pero, acabando sustituyendo la palabra "moral" por otros conceptos como "lo políticamente correcto" que en el fondo no son sino un particular "catecismo ideológico" fabricado a veces incluso en contra de la moral, dice Monseñor García-Gasco.
Una de las misiones que tenemos encomendadas los Obispos comenta Monseñor, es la de realizar reflexiones morales que sirvan al hombre y a la mujer actual como punto de apoyo.
Animando a los Católicos a participar activamente en la vida social y pública, urgidos por llevar el amor de Dios a todas las personas y comunidades, recordando que es posible ser un auténtico político y un cristiano auténtico y comentando que:
Entre las labores que me he impuesto como Pastor de la Iglesia en Valencia figura la de acercar cada semana los documentos del Santo Padre y de la Iglesia a todos los valencianos que leen estas cartas. Estimo que la Instrucción Pastoral "Orientaciones morales ante la situación actual de España" merece tener la mayor difusión posible.
Desde esta página, esperamos que el deseo de Monseñor Garcia Gasco, se haga posible.
“Estamos en un tiempo que reclama hombres y mujeres valientes, personas que acepten los riesgos del amor verdadero”.
ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL DE ESPAÑA 18 de marzo de 2007
Hay quien pretende evitar la palabra “moral” en la vida pública. Incluso hay quien parece excusarse empleando muletillas como “sin ánimo de moralizar”. Sin embargo, acaban sustituyendo la moral por otros conceptos como “lo políticamente correcto”, que en el fondo no son sino un particular “catecismo ideológico” fabricado a veces incluso en contra de la moral.
Quizás lo que urgentemente necesita nuestra sociedad es que se hable de moral. De lo bueno y de lo malo. No es lo mismo el derecho que el revés, el bien que el mal. Ni en la vida privada, ni en la pública. La relativización y el llamado “pragmatismo” no nos puede confundir. Los criterios morales nos llevan justamente a discernir lo bueno de lo malo.
Los cristianos compartimos la preocupación por la libertad y la justicia porque no vivimos en un mundo espiritual ajeno a la sociedad. Participamos de la sociedad, pues gozamos de los mismos derechos y obligaciones y nos vemos afectados por sus acontecimientos, sus situaciones y sus problemas.
La misión de la Iglesia tiene sus raíces en la eternidad, pero ello no significa que tenga que vivir al margen de la sociedad. Los dones y las promesas de Dios a los hombres y mujeres de nuestros días han de expresarse con un lenguaje directo y comprensible que responda a los interrogantes de cada momento.
Estas convicciones nos han llevado a los Obispos de España a cumplir colegialmente en la Conferencia Episcopal con nuestro compromiso de presentar la Instrucción Pastoral «Orientaciones morales ante la situación actual de España».
Entre las misiones que tenemos encomendadas los obispos figura la de realizar hreflexiones morales que sirvan al hombre y a la mujer actual como punto de apoyo. No son órdenes, ni imposiciones, ni leyes, sino el más puro ejercicio de la libertad que acompaña la labor de nuestro ministerio. A ninguna persona de verdadero talante democrático le puede preocupar que los obispos intentemos aportar nuestras consideraciones en beneficio del bien común.
Deseamos animar a los católicos a participar activamente en la vida social y pública, urgidos por llevar el amor de Dios a todas las personas y comunidades, tal y como nos ha exhortado el Santo Padre Benedicto XVI con su magisterio. Para ello, es imprescindible mantener la integridad y la coherencia de la vida cristiana.
Una vez más, queremos recordar que es posible ser un auténtico político y un cristiano auténtico. Cuando parece que esto es imposible, algo falla, tanto en la vida pública como en la propia manera de vivir la fe cristiana. Quienes abiertamente se presentan como católicos en la vida política saben que la visión del bien humano se manifiesta en la doctrina social de la Iglesia.
También deseamos ayudar a descubrir las implicaciones morales de nuestra situación a cuantos quieran escucharnos, aunque nuestra atención principal se dirija a los fieles cristianos que quieren actuar como tales. Por otra parte, nos alienta comprobar cómo coincidimos en criterios y planteamientos con opiniones de personas que sin compartir con nosotros el don de la fe, se reconocen en nuestra preocupación por el bien humano y coinciden con nuestras invitaciones a un mayor compromiso con la dignidad de todos sin discriminación por motivos ideológicos o partidistas.
Entre las labores que me he impuesto como Pastor de la Iglesia en Valencia figura la de acercar cada semana los documentos del Santo Padre y de la Iglesia a todos los valencianos que leen estas cartas. Estimo que la Instrucción Pastoral «Orientaciones morales ante la situación actual de España» merece tener la mayor difusión posible, motivo por el que nuestros Obispos auxiliares la están divulgando con conferencias. A través de ésta y de próximas cartas semanales contribuiremos a su análisis y difusión.
Con mi bendición y afecto,

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