Tal y como él mismo nos indica: “A veces, reconozcámoslo, tenemos la culpa nosotros, por el ejemplo en el caso de la Semana Santa porque a veces se puede pensar que es más importante que unas determinadas procesiones sean declaradas de interés turístico nacional o regional que lo que es la Pasión, Muerte, Resurrección de Jesucristo, y acompañar al Señor a su Santísima Madre en estos pasos o estaciones".
“Me da mucha pena todo esto, pena, y honda preocupación porque corremos hacia una secularización generalizada aseguró el Purpurado toledano, quien defendió que "en los nuevos tiempos es necesario encontrar nuevas formas de vivir y celebrar la fe, la única fe”.
“Pero las mismas procesiones que tanto auge están tomando en todas las partes no siempre son signo de una religiosidad y de una fe, sino expresiones culturales que por ser vaciadas de su contenido y despojadas de la fe que debería animarlas, se quedan en los estético, o de identifican los sentimientos sociales de unos grupos más o menos entusiastas.”
“No seré yo quien ponga trabas a estas manifestaciones, pero cuidado, no las magnifiquemos, no reduzcamos la Semana Santa a ellas y menos aún, las superficialicemos o pongamos al servicio de sentimientos no genuinamente evangélicos o cristianos”.
El Cardenal finalizó indicando que lo “verdaderamente importante es la Pasión y la Resurrección de Cristo, es el misterio de la pasión de Cristo, del Dios único que ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos, acontecimientos centrales de nuestra fe y de la historia de la humanidad”.