(CAMINEO.INFO)- La fe de la Iglesia Católica en China ha sufrido un fuerte avance. En medio de la persecución, como si de las catacumbas se tratara, se abre paso un nuevo cuerpo, animado por el Espíritu. A esto se suma la mejora en las relaciones bilaterales con la Asociación Patriótica Católica.
Las noticias allí han sido alentadoras, ya que se ha experimentado un crecimiento espectacular de fieles, con más de 12 millones de católicos (según datos del «Holy Spirit Study Centre» de Hong Kong) frente a los 3 millones que había en 1949. Hay cada año 150 mil nuevos bautismos, en su mayoría de adultos (fuentes de «AsiaNews.it»), que surgen del entorno de las ciudades.
Para el Vaticano, ha sido un gozo constatar cómo en medio de tanto sufrimiento, se ha mantenido la comunión casi unánime, de todos sus obispos y sacerdotes, con la Iglesia de Roma. Y todavía hoy, permanecen desaparecidos, en prisión o aislamiento, muchos de ellos.
Las relaciones diplomáticas de la Santa Sede y el gobierno chino se rompieron en 1951, con llegada al poder de Mao Zedong. Las autoridades del país decidieron permitir la práctica religiosa sólo con personal reconocido, en lugares registrados ante la Oficina de Asuntos Religiosos y bajo el control de la «Asociación Patriótica». Esto dio lugar a la creación de una Iglesia nacional separada de Roma. Hoy se reconocen cerca de 4 millones de miembros de la Iglesia «oficial» o «patriótica», frente a los más de diez millones de fieles de la Iglesia «clandestina».
Las últimas ordenaciones de obispos en China (sin consentimiento del Papa) fueron un detonante para iniciar conversaciones y contactos en torno a esta situación. Así pues, Benedicto XVI convocó una reunión en el Vaticano para analizar la situación de la Iglesia Católica en China, que se celebró del viernes 19 al 20 de enero, presidida por el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone.
Tras dicha reunión, a la que asistieron los jefes de los dicasterios de la Curia (cardenales) y destacados prelados chinos, la Sala de Prensa de la Santa Sede, emitió un comunicado en el que se expresaba «la voluntad de proseguir el camino de un diálogo respetuoso y constructivo con las Autoridades gubernamentales, para superar las incomprensiones del pasado» y obtener una «normalización de las relaciones en los diversos niveles, a fin de consentir la pacífica y fructífera vida de la fe en la Iglesia y de trabajar juntos por el bien del Pueblo chino y por la paz en el mundo».
Como consecuencia de esto, las autoridades chinas afirmaron que el Vaticano ha dado un "paso adelante" para normalizar las relaciones entre ambos estados. El vicepresidente de la Asociación Patriótica Católica China, Liu Bainian, dijo estar “más optimista que antes" porque "el comunicado es favorable para mejorar nuestros lazos".
Sin embargo, las negociaciones posteriores deberán resolver muchas dificultades, entre ellas el nombramiento irregular de obispos, o la situación diplomática de Taiwán, provincia renegada para el régimen chino.
Entre otras noticias destacadas esta semana, está el hecho de que Benedicto XVI prepara una carta para los católicos de China. Un síntoma, sin duda, del horizonte esperanzador que se nos abre.