Imprimir  Drucken

El Camino neocatecumenal

Kiko ARGÜELLO, iniciador del Camino Neocatecumenal
Ha sido para nosotros motivo de profunda gratitud el discernimiento que el Papa Juan Pablo II hizo en numerosas ocasiones sobre el Camino Neocatecumenal y que quedó plasmado, sobre todo, en la Carta que dirigió a Paul Josef Cordes, entonces Vicepresidente del Pontificio Consejo para los Laicos del Apostolado de las Comunidades Neocatecumenales, en agosto de 1990. La gran novedad de la Carta del Santo Padre es que reconoce en el Neocatecumenado una iniciación cristiana de tipo catecumenal para los adultos y como tal lo ofrece a las diócesis. Es decir, lo presenta como un instrumento concreto de evangelización, sin transformarlo en una orden religiosa, ni en una asociación particular, ni en un movimiento. Repetidas veces en la historia de la Iglesia, los santos han intentado hacer revivir el espíritu evangélico en el pueblo de Dios, sin tener que circunscribirse forzosamente en una orden religiosa. Hoy, después del Concilio Vaticano II, la situación contemporánea de ateísmo y de secularización coloca otra vez a la Iglesia en una posición en la que se hace imprescindible recuperar el catecumenado. El Papa, con esta Carta, avalaba 25 años de una experiencia iniciada en uno de los suburbios más pobres de Madrid. La renovación que se ha producido en las parroquias gracias al Neocatecumenado ha provocado un sorprendente impulso evangelizador, que ha hecho que miles de catequistas y centenares de familias estén ya evangelizando o dispuestos a ser enviados a evangelizar en cualquier parte del mundo.