INVITATORIO
El Invitatorio se dice
como introducción a todo el conjunto de la oración cotidiana; por ello se
antepone o bien al Oficio de lectura o bien a las Laudes, según se comience el
día por una u otra acción litúrgica.
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V. Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
A continuación se dice el salmo 94 (o bien el salmo 99, el 66 o el 23), en forma Responsorial con la antífona que le corresponda, según el Oficio del día. Sin. embargo, cuando el Invitatorio se antepone a las Laudes, puede omitirse, si se juzga oportuno, el salmo con su antífona y decirse únicamente el versículo Señor, ábreme los labios.
La antífona se dice antes de comenzar
el salmo, e inmediatamente se repite; de nuevo se repite después de cada
estrofa.
En el rezo
individual, basta con decir la antífona al comienzo del salmo, y no es necesario
repetirla después de cada estrofa.
La antífona para
el Invitatorio, en el Triduo pascual, en las solemnidades y en las fiestas, se
encuentra en el respectivo Propio o Común.
En las memorias
de los santos, si no tienen antífona propia, puede elegirse o bien la antífona
del Común o bien la de la feria
En el Oficio
dominical y ferial del tiempo de Cuaresma, después del miércoles de Ceniza hasta
el sábado de la semana V inclusive, se dice:
Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.
O bien:
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis nuestro corazón.»
Cuando se dice y se repite esta segunda antífona, la cuarta estrofa del salmo 94 sigue con las palabras: Como en Meribá.
En la Semana Santa, desde el domingo de Ramos hasta el Jueves Santo inclusive, se dice:
Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.
En el Oficio dominical y ferial del tiempo pascual, desde domingo de Pascua hasta el día de la solemnidad de la Ascensión del Señor exclusive, se dice:
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Durante los días entre la solemnidad de la Ascensión de Señor y el domingo de Pentecostés, se dice:
Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que nos prometió el Espíritu Santo. Aleluya.
HIMNO
A continuación se dice el himno que corresponda al Oficio del día
En el Oficio dominical y ferial, se dice el himno que se
indica al principio de cada uno de los tiempos.
En el Triduo pascual, en las solemnidades y en las fiestas,
el himno se toma del respectivo Propio o Común.
En las memorias de los santos, si no tienen himno propio,
pede elegirse o bien el himno del Común o bien el de la feria.
SALMODIA
Terminado el himno, sigue la salmodia, que consta de un Salmo matutino, de un cántico del antiguo Testamento y de un Salmo de
alabanza, que se dicen con sus respectivas antífonas.
En los días de la Octava de Pascua, en las solemnidades y en
las fiestas, los salmos y el cántico se toman del domingo de la semana I del
Salterio; las antífonas son del Propio o del Común
En el Oficio dominical y ferial, los salmos y el cántico, con
sus antífonas, se toman de la semana correspondiente del Salterio. Los domingos
de Cuaresma y Pascua y las ferias de Semana Santa y del tiempo pascual tienen
antífonas propias, que se indican en el mismo Salterio.
En las memorias de los santos, si no tienen antífonas o
salmos propios, los salmos y el cántico, con sus antífonas, se toman de la
semana correspondiente del Salterio.
Después de la salmodia, se hace una lectura, breve o larga,
la palabra de Dios.
LECTURA BREVE
En el Oficio dominical y ferial, la lectura breve se encuentra el Propio del tiempo.
En las solemnidades y en las fiestas, la lectura breve se
encuentra en el Propio o en el Común respectivo.
En las memorias de los santos si no tienen lectura breve
propia, puede elegirse o bien la del Común o bien la de la feria.
LECTURA LARGA
Si se prefiere, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, en lugar de la lectura breve se puede elegir una lectura mas larga de la palabra de Dios, según se indica en el nº 46 de la Ordenación General de la Liturgia de las Horas. Esta lectura, en la celebración con el pueblo, puede ir seguida de la correspondiente homilía.
RESPUESTA A LA PALABRA DE DIOS
Después de la lectura o de la homilía, si se juzga oportuno, puede dejarse un breve espacio de silencio para contemplar la palabra de Dios.
Después de este espacio de silencio, o bien inmediatamente después de la lectura, puede decirse el responsorio breve, que se encuentra siempre después de la lectura.
En vez del
responsorio, puede usarse también cualquier otro canto apropiado y debidamente
aprobado por la Conferencia Episcopal.
CÁNTICO EVANGÉLICO
A continuación se dice el siguiente cántico evangélico con la antífona correspondiente.
En el Oficio dominical y ferial, la antífona se toma del propio del tiempo.
En las celebraciones de los santos, si no tienen antífona propia, la antífona se toma del Común; pero si se trata de una memoria, la antífona puede elegirse o bien del Común o bien de la feria
PRECES PARA CONSAGRAR A DIOS EL DIA Y EL TRABAJO
Terminado el cántico, se recitan las preces.
En el oficio dominical y ferial, las preces se toman del propio del tiempo.
En las solemnidades y en las fiestas, se toman del Propio o del Común.
En las memorias de los santos, si no tienen preces propias éstas pueden elegirse o bien del Común o bien de la feria.
ORACIÓN DOMINICAL
Después de la preces, todos recitan la oración dominical
Padre nuestro, que estas...
ORACIÓN CONCLUSIVA
La oración conclusiva se encuentra en el Propio correspondiente
CONCLUSIÓN
Se concluyen laudes con la formula siguiente
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde
de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén